«Un camino hermoso»: el documental de los 60 años de Comunión y Liberación.

El próximo lunes 20 de octubre se proyectará en el cine Palafox de Madrid el documental “Un camino hermoso”, realizado por los periodistas italianos Roberto Fontolan, responsable de Centro Internacional de CL, y Monica Maggionni, directora de RAI News.

El documental se ha realizado siguiendo un modelo narrativo que ya utilizaron los famosos hermanos Scott, y que ha consistido en recabar videos que los autores han recibido desde todos los rincones del mundo. El resultado es un relato que muestra la vida de personas que han conocido la experiencia de Comunión y Liberación en países muy distintos.

Además de los videos recibidos desde 43 países distintos, el equipo del documental viajó a Kampala (Uganda), Sao Paulo (Brasil), Nueva York y España, para mostrar la experiencia de las comunidades del movimiento en estas ciudades 60 años después del nacimiento de CL.

El documental está disponible en DVD con subtítulos en inglés, español, portugués, francés, alemán, ruso, polaco e italiano. Incluye además una entrevista con Julián Carrón, sacerdote español responsable de este movimiento eclesial desde la muerte de su fundador, Luigi Giussani, en febrero de 2005.

Proyección pública del documental “Un camino hermoso”
Lunes 20 de octubre, 22.00 horas.
Cine Palafox: c/ Luchana, 15 (Madrid)

Para más información y para la difusión o emisión del trailer o del video:
Yolanda Menéndez
Oficina de Prensa de CL España
Tel. 91 521 83 14 / 686 421 421
https://es.clonline.org

 

Comunión y Liberación: Mensaje del Santo Padre al Meeting por la amistad entre los pueblos (Rímini, 24-30 agosto 2014)

Con ocasión de la 35ª edición del Meeting por la amistad entre los pueblos, que se inaugura mañana domingo 24 de agosto en Rímini con el lema «Hacia las periferias del mundo y de la existencia. El destino no ha dejado solo al hombre», el Santo Padre Francisco ha enviado al obispo de Rímini, Mons. Lambiasi, mediante el Cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin, el Mensaje que publicamos a continuación:

Mensaje

Excelencia Reverendísima,
Con motivo del XXXV Meeting por la amistad entre los pueblos, me alegra hacerle llegar a usted, a los organizadores, a los voluntarios y a todos los participantes un saludo cordial y la bendición de Su Santidad el Papa Francisco, junto a mi personal deseo de todo bien para esta importante iniciativa.
El lema elegido para este año –Hacia las periferias del mundo y de la existencia– resuena una constante invitación del Santo Padre. Desde su episcopado en Buenos Aires, él se dio cuenta de que las “periferias” no solo son lugares sino también y sobre todo personas, como dijo en su intervención durante las Congregaciones generales previas al Cónclave: «la Iglesia está llamada a salir de sí misma e ir hacia las periferias, no solo las geográficas, sino también las periferias existenciales: las del misterio del pecado, las del dolor, las de la injusticia, las de la ignorancia y prescindencia religiosa, las del pensamiento, las de toda miseria» (9 de marzo de 2013).
Por ello, el Papa Francisco agradece a los responsables del Meeting que hayan acogido y difundido su invitación a caminar en esta dirección. Una Iglesia “en salida” es la única posible según el Evangelio; así lo demuestra la vida de Jesús, que iba de pueblo en pueblo anunciando el Reino de Dios y enviaba delante de Él a sus discípulos. Para eso le había mandado el Padre al mundo.
El destino no ha dejado solo al hombre es la segunda parte del lema del Meeting: una expresión del siervo de Dios Don Luigi Giussani que nos recuerda que el Señor no nos ha abandonado a nuestra suerte, no se ha olvidado de nosotros. En tiempos antiguos eligió a un hombre, Abrahán, y lo puso en camino hacia la tierra que le había prometido. Y en la plenitud de los tiempos eligió a una joven, la Virgen María, para hacerse carne y venir a habitar entre nosotros. Nazaret era verdaderamente un pueblo insignificante, una “periferia” tanto desde el punto de vista político como religioso; pero fue precisamente allí donde Dios puso su mirada para llevar a cumplimiento su designio de misericordia y fidelidad.
El cristiano no tiene miedo a descentrarse, a ir hacia las periferias, porque tiene su centro en Jesucristo. Él nos libera del miedo; en su compañía podemos avanzar seguros en cualquier lugar, también en los momentos oscuros de la vida, sabiendo que, allí donde vayamos, el Señor siempre nos precede con su gracia, y nuestra alegría es compartir con los demás la buena noticia de que Él está con nosotros. Los discípulos de Jesús, tras haber cumplido una misión, regresaron entusiasmados por los éxitos obtenidos. Pero Jesús les dijo: «No os alegréis porque los demonios se sometan a vosotros; alegraos más bien porque vuestros nombres están escritos en el cielo» (Lc 10,20-21). Nosotros no salvamos el mundo, solo Dios lo salva.
Los hombres y mujeres de nuestro tiempo corren el gran peligro de vivir una tristeza individualista, aislada incluso en medio de una gran cantidad de bienes de consumo, de los cuales muchos siguen siendo excluidos. A menudo prevalecen estilos de vida que inducen a poner la propia esperanza en seguridades económicas o en el poder, o en el éxito puramente terreno. También los cristianos corren este riesgo. «Es cierto –afirma el Santo Padre– que en algunos lugares se produjo una “desertificación” espiritual, fruto del proyecto de sociedades que quieren construirse sin Dios» (Evangelii gaudium, 86). Pero esto no debe desanimarnos, como nos recordaba Benedicto XVI al inaugurar el Año de la Fe: «En el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir; así, en el mundo contemporáneo, son muchos los signos de la sed de Dios, del sentido último de la vida, a menudo manifestados de forma implícita o negativa. Y en el desierto se necesitan sobre todo personas de fe que, con su propia vida, indiquen el camino hacia la Tierra prometida y de esta forma mantengan viva la esperanza» (Homilía de apertura del Año de la Fe, 11 de octubre de 2012).
El Papa Francisco nos invita a colaborar, también mediante el Meeting por la amistad entre los pueblos, en este retorno a lo esencial, que es el Evangelio de Jesucristo. «Los cristianos tienen el deber de anunciarlo sin excluir a nadie, no como quien impone una nueva obligación, sino como quien comparte una alegría, señala un horizonte bello, ofrece un banquete deseable. La Iglesia no crece por proselitismo sino “por atracción”» (Evangelii gaudium, 14), es decir, «a través de un testimonio personal, de un relato, de un gesto o de la forma que el mismo Espíritu Santo pueda suscitar en una circunstancia concreta» (ibid., 128).
El Santo Padre dirige a los responsables y participantes en el Meeting dos atenciones particulares.
Ante todo, invita a no perder nunca el contacto con la realidad, es más, a ser amantes de la realidad. También esto forma parte del testimonio cristiano: en presencia de una cultura dominante que pone en primer lugar la apariencia, lo que es superficial y provisional, el desafío consiste en elegir y amar la realidad. Don Giussani lo dejó en herencia como programa de vida cuando afirmaba: «La única condición para ser siempre y verdaderamente religiosos es vivir intensamente lo real. La fórmula del itinerario que conduce hacia el significado de la realidad es vivir lo real sin cerrazón, es decir, sin renegar de nada ni olvidar nada. Pues, en efecto, no es humano, o sea, no es razonable, considerar la experiencia limitándose a su superficie, a la cresta de la ola, sin descender a lo profundo de su movimiento» (El sentido religioso, p. 165).
Por otro lado, invita a tener siempre la mirada fija en lo esencial. Los problemas más graves llegan de hecho cuando el mensaje cristiano se identifica con aspectos secundarios que no expresan el corazón del anuncio. En un mundo en el que, dos mil años después, Jesús ha vuelto a ser un desconocido en muchos países incluso de Occidente, «conviene ser realistas y no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del Evangelio que le otorga sentido, hermosura y atractivo» (Evangelii gaudium, 34).
Por eso, un mundo en tan rápida transformación requiere de los cristianos que estén disponibles para buscar formas o modos para comunicar con un lenguaje comprensible la novedad perenne del cristianismo. También para esto hace falta ser realistas. «Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino» (ibid., 46).
Su Santidad ofrece estas reflexiones como contribución a la semana del Meeting, para todos los participantes, en particular para los responsables, organizadores y ponentes que llegarán desde las periferias del mundo y de la existencia para testimoniar que Dios Padre no deja solos a sus hijos. El Papa espera que muchos puedan revivir la experiencia de los primeros discípulos de Jesús, quienes, al encontrarse con Él a orillas del Jordán, oyeron cómo les preguntaba: «¿Qué buscáis?». Que esta pregunta de Jesús pueda acompañar siempre el camino de cuantos visitan el Meeting por la amistad entre los pueblos.
Mientras pide que recen por Él y por su ministerio, el Papa Francisco invoca la materna protección de la Virgen Madre y de corazón envía a Su Excelencia y a toda la comunidad del Meeting la Bendición Apostólica.
Rogando a Su Excelencia que asegure también mi deseo personal, aprovecho la ocasión para confirmarle mi distinguida consideración
de Su Excelencia Reverendísima
devotísimo
Pietro Card. Parolin
____________________________
A Su Excelencia Reverendísima
Mons. FRANCESCO LAMBIASI
Obispo de Rímini

Extraído de: https://espanol.clonline.org/default.asp?id=965&id_n=21093

Comunicado de prensa de Comunión y Liberación con motivo de la abdicación de la Corona del Rey Juan Carlos I.

El movimiento católico Comunión y Liberación desea unirse a la nota que el Comité Ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española ha publicado con motivo de la abdicación del Rey D. Juan Carlos I. Con los obispos españoles, deseamos agradecer a los Reyes “su entrega generosa y su contribución a la historia reciente de España, en particular a la instauración y a la consolidación de la vida democrática, con especial relevancia durante el período de la Transición política”.

El mismo Rey, en su mensaje a la nación, ha aludido a la necesidad de que una nueva generación, más joven, dé un paso adelante para “afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”. Hace treinta y nueve años una generación asumió su responsabilidad dejando atrás viejas divisiones y construyendo una convivencia basada en la consideración de que el otro no es un enemigo a eliminar. Del mismo modo, esta nueva generación está llamada a expresar una voluntad de convivencia real que excluya la dialéctica agresiva y estéril que ha erosionado nuestra democracia en los últimos años.
Esta es una decisión que hoy debemos renovar todos. Como en su día afirmó Benedicto XVI, “un progreso acumulativo sólo es posible en lo material”. Por el contrario, “en el ámbito de la conciencia ética y de la decisión moral, no existe una posibilidad similar de incremento, por el simple hecho de que la libertad del ser humano es siempre nueva y tiene que tomar siempre de nuevo sus decisiones. No están nunca ya tomadas para nosotros por otros; en este caso, en efecto, ya no seríamos libres. La libertad presupone que en las decisiones fundamentales cada hombre, cada generación, tenga un nuevo inicio” (Spe Salvi, 24).
Como en el inicio de la Transición política, también hoy la Iglesia quiere ser un factor de edificación social. El Papa Francisco llama a todos los cristianos “a preocuparse por la construcción de un mundo mejor. De eso se trata, porque el pensamiento social de la Iglesia es ante todo positivo y propositivo, orienta a una acción transformadora, y en este sentido no deja de ser un signo de esperanza que brota del corazón amante de Jesucristo” (Evangelii Gaudium, 183).
Los españoles estamos ante un “nuevo inicio”. Pedimos al Señor de la Historia que conceda a D. Felipe de Borbón y a Dña. Letizia la inteligencia, la capacidad de afecto y la responsabilidad necesarias para favorecer una convivencia real entre los españoles. Y que suscite en todos nosotros un deseo de afirmar radicalmente a la otra persona como un bien.
Comunión y Liberación se siente parte de esa nueva generación y desea contribuir con su experiencia a este nuevo inicio, especialmente a través de la educación en la fe de personas capaces de mirar la realidad en todos sus factores.
Comunión y Liberación
Madrid, 2 de junio de 2014

Comunión y Liberación presenta en Madrid un manifiesto a propósito de las elecciones europeas de este domingo

El periodista Ramón Pérez-Maura y el responsable de Comunión y Liberación en España presentarán el próximo miércoles 21 de mayo en Madrid el manifiesto titulado “Europa 2014. ¿Es posible un nuevo inicio?”(manfiesto A4). Se trata de un documento que el movimiento eclesial de Comunión y Liberación ha publicado de forma simultánea en todos los países que el próximo domingo están convocados a participar en las elecciones que renovarán el Parlamento europeo.

El documento toma como punto de partida la constatación de que «la opinión pública parece dividida entre quienes defienden salir de la Unión Europea y quienes consideran inútil acudir a votar porque el voto, de hecho, no cambiará nada. Aunque no faltan los defensores de la UE, se respira un sentido predominante de frustración: Europa no aparece ya como un centro, sino como una gran periferia del mundo globalizado». Ante esta situación, CL lanza una pregunta en este manifiesto citando al Santo Padre: «Siguiendo la estela del Papa Francisco, el hecho de ser o de sentirse “periferia”, si se mira en profundidad, ¿no puede acaso constituir la ocasión para recuperar una actitud positiva y darnos la oportunidad de un cambio?».

La presentación de este manifiesto en Madrid tendrá lugar el miércoles 21 de mayo a las 20.30 horas en el salón de actos del Colegio Internacional John Henry Newman (Av. Guadalajara, 28). Participarán el periodista Ramón Pérez-Maura, adjunto al director de ABC; y el catedrático de Antiguo Testamento Ignacio Carbajosa, responsable de Comunión y Liberación en España. La mesa estará moderada por el periodista Fernando de Haro.

Más información:

Oficina de Prensa de CL España

Yolanda Menéndez

Tel. 91 521 83 14

comunicacion@clonline.es

Comunión y Liberación: Es bueno que tú existas.

Reproducimos el manifiesto publicado por Comunión y Liberación con motivo del debate generado por el Anteproyecto de Ley para la Protección de la Vida del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada. El manifiesto se presentará en Madrid el próximo jueves 13 de marzo, con la participación de Benigno Blanco, presidente del Foro Español de la Familia; Eva Martínez Cid de Riera, médico de familia y colaboradora del Proyecto Miriam; e Ignacio Carbajosa, responsable de CL en España. El acto tendrá lugar a las 20.30 horas en la Fundación Pablo VI.

Es bueno que tú existas

1. “¿Podré ser feliz con un hijo inesperado? ¿Puedo rehacer mi vida con un hijo que no he deseado? ¿Seré capaz de afrontar el sacrificio y las dificultades que implica? ¿Seguiré siendo libre?”. Son preguntas que muchas mujeres se plantean ante un embarazo imprevisto.
Ante estas preguntas, muchas veces la mujer está sola, abandonada a su suerte. No encuentra un contexto humano que la abrace y que valore positivamente la vida que lleva en su seno. La sociedad quiere “desembarazarse” del problema y deja a la mujer sola, abocándola al aborto. Y se trata de una soledad profunda, pues nace de la ausencia de significado. Dar a luz es introducir en la vida y para ello se necesita un porqué.
Lo que más desea una mujer, su primer “derecho”, no es “quitarse de encima” una vida molesta sino amar y ser amada, de tal modo que pueda acoger con el mismo amor el hecho imponente de una nueva vida que crece en su seno. Cuanto más se subraya abstractamente el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo, más se la abandona a una soledad contraria a su misma naturaleza. Nuestra experiencia nos dice que somos libres cuando amamos y somos amados, es decir, cuando estamos necesitados y dependemos del afecto de otro.

2. La discusión en torno al Anteproyecto de Ley Orgánica para la protección de la vida del concebido y de los derechos de la mujer embarazada está sacando a la luz una fragilidad preocupante en nuestra sociedad. En nuestras discusiones usamos una razón que se ejercita abstractamente, sin partir de la experiencia real, y que censura sistemáticamente datos del problema.
Continuamente se habla de los derechos de la mujer sin considerar el drama de la persona embarazada. ¿De verdad creemos que el aborto soluciona el drama humano de una mujer que afronta un embarazo no deseado? Por otro lado, se censura sistemáticamente el hecho de que ya existe una nueva vida en su seno. Tengamos el coraje de mirar a la cara todos los datos. Una sociedad que no ayude o eduque a afrontar toda la realidad, sin censurar ninguno de sus factores, es una sociedad que sufrirá gravemente los reveses de la vida, aquellos en los que el problema no se puede eliminar.
Es preocupante el recorrido que la sociedad española ha realizado desde la primera discusión pública sobre el aborto, en 1983. Entonces se produjo un intenso debate, marcado por las evidencias científicas sobre la naturaleza del feto humano. La ley que entró en vigor en 1985 seguía reconociendo el aborto como un drama, manteniéndolo en el código penal y despenalizándolo sólo en algunos supuestos.
La Ley “Aído” de 2010 situó el aborto en el campo de los derechos, contraviniendo la doctrina del Tribunal Constitucional, algo muy grave en democracia, aunque todavía hubo espacio para discutir sobre la naturaleza del embrión. Hoy, sin embargo, la argumentación se focaliza en los derechos de la mujer, omitiendo casi por completo la discusión sobre la vida humana del feto, en nuestros días más evidente que hace tres décadas. En todos estos años la sociedad española, argumentando sobre el aborto, se ha ido alejando paulatinamente del contacto con la realidad. Son proféticas las palabras de María Zambrano que hace años intuyó esta fragilidad de nuestra sociedad al afirmar: “lo que está en crisis es este misterioso nexo que une nuestro ser con la realidad, algo tan profundo y fundamental, que es nuestro íntimo sustento”.
En este sentido, el Anteproyecto de Ley del ministro Ruiz-Gallardón debe ser bienvenido como un importante paso adelanteporque suprime el aborto como derecho y vuelve a poner todos los datos encima de la mesa, hablando del no nacido(protegiéndolo de acuerdo con lo establecido en la sentencia del Tribunal Constitucional) y de la mujer embarazada y afrontando el problema, como mínimo, en la clave del conflicto de intereses.

3. ¿Cuál es el valor de la vida? ¿Por qué debe ser defendida desde su concepción? “Un ser humano”, ha afirmado el Papa Francisco, “es siempre sagrado e inviolable, en cualquier situación y en cada etapa de su desarrollo. Es un fin en sí mismo y nunca un medio para resolver otras dificultades (…). No es progresista pretender resolver los problemas eliminando una vida humana”.
Partamos de la propia experiencia para reconocer el valor infinito de nuestra vida y de las personas que amamos. Cuando somos mirados así respiramos y, en cambio, nos ahogamos cuando alguien nos trata de forma interesada, pisando el valor único de nuestra vida. Sin embargo, ¿quién es capaz de estar ante el drama de un embarazo producto de una violación o de un hijo que llega con malformaciones? ¿Quién puede acoger una vida así? “Hemos hecho poco”, continúa el Papa, “para acompañar adecuadamente a las mujeres que se encuentran en situaciones muy duras, donde el aborto se les presenta como una rápida solución a sus profundas angustias, particularmente cuando la vida que crece en ellas ha surgido como producto de una violación o en un contexto de extrema pobreza. ¿Quién puede dejar de comprender esas situaciones de tanto dolor?” (Evangelii Gaudium 213-214).

4. Para recuperar la confianza en la vida y, por tanto, la capacidad de acogerla y respetarla desde el mismo instante en que surge,necesitamos encontrar un amor incondicional, el amor de alguien que abrace nuestra vida con todas sus preguntas y dificultades. Como hizo Jesús de Nazaret que supo acompañar la soledad de una madre viuda y devolverle a su hijo muerto con estas palabras: “Mujer, no llores”.
Desde hace 2000 años, la experiencia cristiana ha ayudado a abrir los ojos al mundo para reconocer el valor de la persona y fomentar su defensa. Los cristianos no tenemos nada que imponer a nuestra sociedad. Más bien, comienza para nosotros unanueva responsabilidad histórica, marcada por el abrazo a todas las necesidades de nuestros hermanos: a la mujer embarazada, a las personas que no tienen qué comer, a los niños sin familia, a los inmigrantes, a los parados, a los enfermos y a tantas personas que a nuestro lado viven tristes, sin encontrar sentido a la vida. La gran noticia es que esta caridad, eco de aquella mirada del hombre de Nazaret, ya está en medio de nosotros. Nuestra existencia es un abrazo incondicional a todas las personas, sea cual sea su situación, para decirles: “es bueno que tú existas”.