Comunicado con nuestras condolencias por los accidentes ferroviarios.
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JORNADA DE REFLEXIÓN Y ENCUENTRO 2025 “ARTESANOS DE SINODALIDAD”
El pasado 22 de noviembre tuvo lugar la Jornada de formación que el foro de Laicos convoca anualmente y que, en esta ocasión, se celebró en el Colegio Mayor Padre Poveda, en Madrid.

Asistimos a la reunión 42 personas de 26 movimientos y asociaciones diferentes y, tras compartir un café en el que se evidenció el gozo del reencuentro, comenzamos la jornada con una oración y la posterior presentación de las Pistas para la implementación del Sínodo y de la Guía para trabajar el Documento Final, que posteriormente trabajamos mediante la metodología de la escucha y el discernimiento propiciadas por la conversación en el Espíritu. Agradecemos especialmente la colaboración de Antonio Campo, miembro de la Comisión del Sínodo y del Consejo Asesor de Laicos, que nos acompañó enmarcando el desarrollo de la guía en todo el itinerario sinodal. Más allá de las respuestas convergentes, se hizo patente en este espacio de discernimiento un clima de comunidad sinodal que nos acompañó el resto de la jornada y que nos predispuso a volver a nuestras comunidades con renovadas fuerzas e ilusión.

Tras la Eucaristía, presidida por nuestro Consiliario, D. Sergi Gordo, compartimos en la comida la riqueza de vivir en primera línea la diversidad y pluralidad de la Iglesia concretada en los movimientos y asociaciones de los que participamos en el encuentro y, ya de nuevo en el espacio de reflexión, las conclusiones de lo trabajado por la mañana se sintetizaron en un puzle formado por las aportaciones de cada grupo.

La jornada concluyó con una dinámica en la que, a modo de “artesanos”, fuimos creando una red; espacio en el que cada participante puso en común su vivencia de la reunión y sus propuestas para poder seguir avanzando, como Foro de Laicos, en el proceso sinodal y en el que quedaron patentes la alegría, el agradecimiento y la sinergia generados por este encuentro.
En una cariñosa carta en respuesta a otra enviada desde el Foro, el Papa agradece nuestra cercanía y nos anima a continuar con nuestra misión. Así mismo, envía sus bendiciones para todos los miembros del Foro y nuestras familias.
Ante las últimas manifestaciones de odio que se han desatado en Torre Pacheco y varios lugares más de nuestra geografía, nos hemos adherido como Foro de laicos de España a una declaración contra la violencia racista:
“Ni violencia racista ni criminalización colectiva”.
La convivencia es un valor que se construye día a día, desde el respeto, la empatía y el reconocimiento mutuo. Torre Pacheco, como tantos municipios del Estado, se ha forjado gracias a la diversidad de quienes lo habitan. Apostar por la convivencia no es solo rechazar el odio, sino también promover espacios de encuentro, diálogo y cooperación que fortalezcan el tejido social y garanticen la seguridad y el bienestar de todas las personas, sin distinción.
A este comunicado se han sumado ya más de 1.000 entidades, entre ellas, la CONFER y varias asociaciones laicales y congregaciones religiosas, así como varias Delegaciones Diocesanas de Migraciones.
FORMULARIO DE ADHESIÓN : NI VIOLENCIA RACISTA NI CRIMINALIZACIÓN COLECTIVA
Comisión Permanente del Foro de Laicos de España
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Nuestro adiós al Papa de la misericordia y de la esperanza Comunicado de la Comisión Permanente del Foro de Laicos tras el fallecimiento del Papa Francisco. La Comisión Permanente del Foro de Laicos se une a toda la Iglesia universal y a las muchas de personas de buena voluntad que, en las últimas horas, expresan su dolor por el paso del Papa Francisco de esta tierra a la casa del Padre.
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Sus 12 años de pontificado han marcado época y han sido un gran regalo del Señor para el “Santo Pueblo de Dios”, como le gustaba decir. Por ello, sentimos una enorme gratitud: agradecimiento por habernos ayudado a ir por la senda del Evangelio con alegría, orientándonos sólo a lo esencial de nuestra fe; por su ejemplo de vida entregada sin medida y hasta el final en favor de los más vulnerables y pequeños, por su incansable trabajo por “la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos”1. Desde nuestra vocación laical, nos hemos sentido acompañados y mirados con amor de predilección y no podemos dejar de recordar las palabras que nos dirigió con motivo del Congreso de Laicos “Pueblo de Dios en salida”, animándonos a vivir nuestra “propia vocación inmersos en el mundo, escuchando con Dios y con la Iglesia, los latidos de sus contemporáneos, del pueblo”2. El Papa venido “del fin del mundo” ha sido peregrino cercano y constructor de la Iglesia como casa abierta para todos. Nos deja un legado enorme que queremos acoger, especialmente para seguir haciendo camino juntos, viviendo la sinodalidad con los demás miembros del Pueblo de Dios y con toda la familia humana. Asimismo, deseamos expresar nuestra confianza en la asistencia de Dios Padre, Señor de la historia, a la Iglesia también en este tiempo de transición y que nuestra Madre María, a la que el Papa siempre se encomendó con confianza, nos acompaña en el camino. Comisión Permanente del Foro de Laicos 1 Testamento del Santo Padre Francisco, Roma, 22 de junio de 2022. 2 Papa Francisco, Mensaje a los participantes en el Congreso Nacional de Laicos, Madrid, 14-16 de febrero de 2020. |
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ENTREVISTA A LA NUEVA PRESIDENTA DEL FORO DE LAICOS, BELÉN SANTAMARÍA
Desde el pasado sábado -y la espera de confirmación por parte de la Conferencia Episcopal-, el Foro de Laicos de España tiene nueve presidente.
Se trata de Dña. María Belén Santamaría Eraña, burgalesa, residente en Salamanca, quien pertenece al Movimiento CVX. Concede su primera entrevista abordando varios temas con seguridad y precisión.
¿Qué opinión tiene del Foro y de lo realizado en estos años de existencia y de actividades?
Creo que desde el Foro se ha caminado en la dirección de mejorar el conocimiento mutuo de los distintos carismas y se han dado muchos pasos para la coordinación y la armonización del papel del laicado en la iglesia. La etapa que más conozco es esta última, desde el Congreso de laicos en 2020 y me brota una acción de gracias por el esfuerzo de hacer comunidad, de reflexión conjunta, de escucha del Espíritu y de apertura a la novedad que nos ha traído el Sínodo de la sinodalidad.
¿Qué le movió a aceptar el servicio de presidirlo?
El momento actual de la iglesia es especialmente retador e ilusionante. En este contexto, además, la Comunidad de Vida Cristiana (CVX), de la que formo parte, en su última asamblea nacional, en agosto de 2024, destacaba como compromiso para los próximos años nuestro crecimiento en vinculación, en disponibilidad y en amor a la iglesia. Desde ahí recibo la petición de ser la persona enviada a estar presente en el Foro de Laicos y aportar en la medida de mis posibilidades y con el acompañamiento de mi comunidad, en la labor de presidencia. Tras un discernimiento personal, siento que puedo estar disponible para esto y desde mi carisma concreto, ser un ingrediente más en el camino que está recorriendo el Foro, animar en clave sinodal la comunión de carismas y espiritualidades y poder contribuir a ser la iglesia en salida que nos recuerda Francisco (Evangelii Gaudium 20) y que el mundo necesita.
Llega a la presidencia del Foro de Laicos en un momento marcado por la realización de tres eventos muy importantes para el laicado en España: el Congreso de Laicos, el Encuentro sobre el Primer Anuncio y el Congreso de Vocaciones. En vista de ello, ¿qué prioridades destacaría que el Foro debe impulsar y estimular en relación a lo vivido y concluido en esos encuentros?
Creo que sería muy atrevido por mi parte, recién llegada, señalar prioridades. Me tengo que dar tiempo de conocer más y sobre todo escuchar, pero en mi cabeza, sin mucha concreción ni de forma estructurada, están las siguientes ideas:
– Seguir construyendo comunidad de comunión y hacerlo desde la armonía en la diversidad. Hacer visible el “sacramento de unidad” del que habla el documento final del Sínodo.
– Contribuir a la construcción de una iglesia de puertas abiertas: para estar en salida, realmente volcados hacia el mundo con sus luces y sombras y para dejar entrar y ser así una iglesia de todos.
– Profundizar en nuestra vocación laical, para que podamos contagiar y animar desde la autenticidad de nuestra vocación y ser así un regalo para el mundo.
A esto habrá que añadir las líneas de futuro que han surgido en esta asamblea de abril de 2025:
– crecer juntos en la conversión personal, relacional y misionera.
– desarrollar una corresponsabilidad propositiva como laicos en la iglesia.
El presidente de la Conferencia Episcopal, en la Asamblea de Episcopado de noviembre, señaló que hay cuatro problemas en la realidad española de nuestro tiempo: la crisis demográfica, el trabajo, la vivienda, los inmigrantes. ¿Qué deberá hacer el Foro ante esos retos?
Nada de lo que ocurre en la sociedad en la que vivimos y de la que formamos parte puede sernos ajeno. Ni como iglesia ni como laicos. Todo nos afecta, especialmente, lo que hace sufrir a las personas y estas cuatro realidades deben ser llamada para nosotros. Y digo especialmente como laicos, porque nuestra particular vocación nos hace estar presentes en el mundo, en la familia, en el lugar de trabajo, en el compromiso cívico o político, social o ecológico, y es en las realidades sociales, donde somos llamados a construir Reino: defendiendo el trabajo decente, el derecho a la vivienda como bien de primera necesidad, construyendo comunidades acogedoras con las personas migrantes y recordando que el cuidado a las personas más vulnerables debe ser nuestra forma de estar y es inherente a nuestra vocación laical.
Mirando más hacia dentro de la Iglesia, y de sus miembros… la crisis de Fe, la incoherencia entre Fe y vida, los abusos, el clericalismo… son temas que cuestionan al laicado. Ante esa problemática, ¿qué tienen que decir los laicos para ayudar a superarlos?
Los laicos, como pueblo de Dios en misión, no estamos exentos de estas dificultades y problemas. Son también nuestros. Pero estas dificultades, que hay que afrontar con valentía, no deben privarnos de mirar con ilusión horizontes nuevos. Tenemos la responsabilidad de hacer valer nuestra vocación específica viviéndola con autenticidad, y junto con otras vocaciones particulares, en clave de sinodalidad, trabajar juntos por transparentar y vivir los valores del Evangelio, en lo que decimos y sobre todo en cómo nos comportamos y en las relaciones que establecemos. Sólo así podemos ser creíbles y construir Reino.
En el documento conclusivo del Sínodo sobre la Sinodalidad se expresa que: “la formación sinodal compartida para todos los bautizados constituye el horizonte dentro del cual comprender y practicar la formación específica necesaria para los ministerios individuales y para los diversos estados de vida. Para ello es necesario que se realice como intercambio de dones entre las diversas vocaciones (comunión), en la perspectiva de un servicio a realizar (misión) y en un estilo de implicación y educación en la corresponsabilidad diferenciada (participación)”. ¿Que está llamado a aportar el Foro de Laicos para promover esa formación, siendo que según enseñaba Benedicto XVI “son las minorías creativas las que determinan el futuro”?
Es precioso reconocer la sinfonía de vocaciones, la variedad de carismas y espiritualidades, la necesidad de todas ellas en la construcción de la iglesia desde la diversidad. Tenemos mucho que aportar para la construcción de la comunión, sin desvirtuar nuestra vocación laical como una melodía necesaria en esta sinfonía. Para ello es necesario seguir animando y posibilitando la participación de todos los carismas, porque la misión es única, aunque nosotros seamos diversos y todos somos necesarios. Para algunos laicos y laicas esto puede resultar novedoso y retador: ponernos manos a la obra con otros, en relación sinodal, buscando juntos cómo la iglesia puede ser un regalo para el mundo. En este recorrido, vamos aprendiendo desde la práctica, más allá de lo que dicen los documentos, porque supone una novedad.
ad para todos y como Foro de laicos tenemos que posibilitar experiencias reales de sinodalidad, demostrar que es posible seguir creciendo desde ahí porque el proceso sinodal no ha concluido. Ahora es el momento de continuar nuestro camino cotidiano con una metodología sinodal, para que la conversión a esta forma particular de ser iglesia sea una realidad.
ENTREVISTA A DOLORES GARCÍA PI, HASTA AHORA PRESIDENTA DEL FORO DE LAICOS
Al finalizar su servicio como Presidenta del Foro de Laicos de España, ¿cuáles son sus mayores satisfacciones mirando el camino recorrido y el trabajo realizado?
Comienzo con dos premisas que son válidas para todas las cuestiones que se me plantean en esta entrevista.

Por un lado, el enorme agradecimiento a Dios, a la Iglesia y a tantos hermanos y hermanas por haberme permitido vivir estos años de vibrante y enriquecedora experiencia. ¡¡Mirando atrás, nunca habría imaginado lo que iba a ser!!
En segundo lugar, reconozco este tiempo como parte de una historia y, por lo tanto, somos herederos del rico patrimonio de los años precedentes. Es importante tener presente esta mirada para situar cuanto se dirá a continuación.
Si hablamos de “puertas para dentro”, diría que ha crecido el sentido de pertenencia al Foro de Laicos como espacio plural, que se crea y recrea por la comunión de sus miembros y donde las relaciones fraternas, el “rozarse”, hace que caigan esas “etiquetas” que, todavía y sin darnos cuenta, a veces nos aplicamos los unos a los otros. En este sentido, una de las principales experiencias que hemos tenido es la de descubrir la variedad de dones que el Espíritu ha derramado en beneficio de todos. Esta posibilidad de encuentro se ha fortalecido y potenciado, involucrando no sólo a los responsables de las asociaciones y movimientos – primeros protagonistas de la vida del Foro –, sino a otras muchas personas a través de diferentes convocatorias de reflexión e intercambio online. Reconozco que estos han sido momentos particularmente gozosos, porque se han creado espacios de confianza donde los participantes nos hemos expresado con apertura, sin tratar de esconder las diferencias y con mucha escucha recíproca.
Es significativo que, preguntados recientemente sobre la propia experiencia del Foro, algunas entidades miembros responden diciendo que se trata de un “espacio imprescindible para que los laicos puedan conocerse, intercambiar experiencias, reflexiones, búsquedas y avanzar para que su presencia sea más comprometida y evangélica”, o una “ventana abierta al inmenso panorama de la riqueza de la Iglesia y donde sentirnos y hacernos Iglesia” y los jóvenes lo identifican como “una mesa agradablemente compartida (…) donde las personas laicas son protagonistas”.
También hemos constatado una mayor vinculación con la Iglesia que peregrina en España y con la Iglesia universal, especialmente a raíz del proceso sinodal; la certeza de seguir creciendo, viviendo y respirando al “unísono”.
En distintos momentos y como ya era praxis adquirida, se ha tratado de fomentar la colaboración entre las distintas entidades y de abrir espacios de formación y reflexión que nos ayudasen a vivir nuestra vocación de presencia en el mundo.
Considerando el momento actual que vive la Iglesia, ¿cree Ud. que el laicado asociado responde a lo que se espera de él?
Es difícil responder a esta pregunta. Además de que, personalmente, creo que puede parecer presuntuoso por mi parte hacer una valoración general del compromiso del laicado asociado.
Por lo que he compartido en estos años, sí creo que existe un laicado maduro y coherente en su respuesta desde la fe.
Al mismo tiempo, he comprobado en muchos un creciente redescubrimiento de la dignidad bautismal y de la vocación laical con la que hemos sido regalados. En este sentido, hay que valorar muy positivamente el compromiso de muchos laicos y laicas en encarnar su opción evangélica, con sencillez, en el día a día.
Asimismo, en este tiempo, he asistido al discernimiento de distintos movimientos y asociaciones para actualizar la propia especificidad y carisma en fidelidad y con creatividad. En algunos casos, ha sido una opción valiente y no exenta de incertidumbres.
Otro aspecto significativo es el avance en la integración del laicado asociado en las Iglesias locales o, por ser un poco más precisa, el reconocimiento de la presencia y de la aportación de personas vinculadas a movimientos y asociaciones, allí donde, habitualmente, junto con otras espiritualidades, se participa de la vida de la Iglesia.
Evidentemente queda mucho camino por recorrer para que el potencial del laicado asociado sea totalmente visible, por ejemplo, en cuanto a nuestra corresponsabilidad efectiva como miembros del único Pueblo de Dios o nuestra misión en el mundo especialmente hacia aquellos más vulnerables y desfavorecidos.
Nos reconocemos llamados a responder con gozo a la llamada de Dios de “ir a trabajar a su viña”, junto con los miembros de la vida consagrada y el ministerio ordenado, porque de todos nosotros el Señor espera una respuesta.
Hemos vivido en España tres acontecimientos que han marcado ruta: el Congreso de Laicos, el Encuentro sobre el Primer Anuncio y el Congreso de las Vocaciones. En los tres Ud. tuvo un papel importante y trabajó mucho. ¿Qué retos y qué itinerario quedan de esos tres acontecimientos eclesiales?
Considero que el primer gran reto es que crezca la conciencia de que no han sido tres acontecimientos distintos o desvinculados, sino que están perfectamente emparentados y son complementarios entre sí. En todos ellos se han puesto de relieve algunos binomios como vocación-misión o anuncio-testimonio, entendidos como las dos caras de una misma medalla.
El desafío es entenderlos como un proceso, de un camino que debemos recorrer todos juntos y de ahí la clave de la sinodalidad; una preciosa ocasión para poner en marcha buenas prácticas de todo cuanto se ha reflexionado durante el proceso sinodal junto a toda la Iglesia.
Además, son procesos para ser encarnados allí donde cada uno está y por eso es indispensable la clave del discernimiento comunitario.
Consecuencia del binomio anuncio-testimonio y tras profundizar el itinerario Primer Anuncio, ahora se va a comenzar con el de Presencia en la Vida Pública. A las dos palabras anteriores, se añade una tercera: transformación, y nos preguntaremos en qué medida el “estar” de cada uno de los bautizados en los diferentes ámbitos sociales, partiendo de nuestra propia conversión, provoca un cambio y cómo vivimos nuestra presencia en la sociedad, conscientes de que tenemos mucho que dar y también mucho que aprender.
Se trataría, usando palabras del Papa Francisco, de “iniciar procesos más que de poseer espacios (…) privilegiar las acciones que generan dinamismos nuevos en la sociedad e involucran a otras personas y grupos que las desarrollarán, hasta que fructifiquen en importantes acontecimientos históricos. Nada de ansiedad, pero sí convicciones claras y tenacidad” (EG 222).
Se habla mucho de falta de compromiso en los laicos que no pertenecen a movimientos o asociaciones. ¿Cómo motivarlos para que, sin alejarse de la vida parroquial, tengan más consciencia diocesana? ¿Qué papel juegan el Foro de Laicos y el Consejo Asesor de Laicos de la Conferencia Episcopal?
La falta de compromiso es un contravalor bastante presente hoy en día. Pero, como casi siempre, lo menos bueno se ve más que el paciente y callado trabajo de otras muchas personas.
Una de las características que mejor identifican a los movimientos y asociaciones es su impronta comunitaria. Confieso que uno de los mayores dones que he recibido en estos años, ha sido el palpar el valor de la comunidad, con formas y estructuras, “colores” y dinámicas muy distintas, pero todas ellas “familia de hijos e hijas de Dios”.
Recuperar o reavivar esto en las parroquias es un enorme desafío… y también dar gracias allí donde ya está, porque son muchas las comunidades parroquiales vivas, donde se celebra la alegría de la fe, se viven los Sacramentos, se escucha la Palabra, se encuentra y mantiene la propia vocación, se festeja y se comparte la vida en todos sus aspectos.
A ello pueden contribuir también los miembros de los movimientos, involucrados en sus parroquias, en la medida comparten el don comunitario que tienen.
Experimentar la “unidad en la diversidad” tal y como se vive en el Foro de Laicos, puede ser de acicate para trasladar a otro tipo de comunidades.
El Consejo Asesor de Laicos de la Conferencia Episcopal nace como fruto del Congreso de Laicos 2020 y está formado principalmente por los Delegados Diocesanos de Laicos, mediante una representación por las provincias eclesiásticas que componen la Iglesia en España. Además, está el Foro de Laicos, los laicos vinculados a congregaciones religiosas y otras personas designadas para el mismo. Hago este inciso, porque la mirada que se tiene es sobre y hacia todo el laicado.
Cuando comenzamos la preparación del Congreso de Laicos, se marcó un gran objetivo general: “Impulsar la conversión pastoral y misionera del laicado en el Pueblo de Dios, como signo e instrumento del anuncio del Evangelio de la esperanza y de la alegría, para acompañar a los hombres y mujeres en sus anhelos y necesidades, en su camino hacia una vida más plena”.
Las acciones que se emprenden y proponen desde el Consejo Asesor de Laicos van encaminadas a este fin: tomar conciencia de la propia vocación laical para responder a la llamada a ser discípulos misioneros.
Muchos comentan su capacidad de diálogo, de armonizar posiciones y de escucha. Ser presidente del Foro de Laicos le ha permitido tomar contacto con muchas realidades y carismas. Tomando eso en consideración ¿es la Iglesia española una iglesia viva, con dinamismo y con futuro?
Me siento honrada porque el Señor me ha regalado la oportunidad para compartir y conocer muchas realidades y carismas, incluyendo el contacto con varias Iglesias locales en las que he podido estar. Por eso, puedo decir que existe una enorme vitalidad en nuestra Iglesia. Claro que nos gustaría que fuera y se viera más, pero…
La fase diocesana del proceso sinodal mostró el deseo de los laicos de participar activamente en la vida de la Iglesia, porque como dijo el Papa Francisco, “si falta una participación real de todo el Pueblo de Dios, los discursos sobre la comunión corren el riesgo de permanecer como intenciones piadosas” 1. Es verdad que hemos avanzado en este aspecto, pero pensando en el futuro todavía queda camino que recorrer, heridas que curar y visiones que compartir.
Mucho se ha hablado del futuro de la Iglesia. Me gusta la mirada profética que el Papa Ratzinger ya describió a finales de los años 60 del siglo pasado y que hoy se está demostrando cercana a la realidad, una visión que pasa por el crisol del dolor que toda transformación requiere.
Entre otras cosas, nos decía: “El futuro de la Iglesia, también en esta ocasión, como siempre, quedará marcado de nuevo con el sello de los santos… por quienes pueden ver más que los otros, porque su vida abarca espacios más amplios”2. Hoy diríamos “los santos de la puerta de al lado” y a muchos de ellos los he encontrado en estos años. ¡¡Gracias!!
1 Papa Francisco, Discurso en el momento de reflexión para el inicio del proceso sinodal, 9 de octubre de 2021.
2 Ratzinger, J., Fe y futuro, Ed. Desclée de Brouwer, Bilbao, 2017, pp. 103-104.
Os proponemos unirnos para rezar de forma unitaria por la paz. Es una propuesta sencilla, que os invitamos a compartir en vuestras asociaciones y movimientos y también con todas aquellas instituciones o personas que se sientan llamadas a mostrar su deseo de vivir por la fraternidad de la familia humana.
Ante la situación mundial: apelo por la paz de la Comisión Permanente del Foro de Laicos de España
“Gloria en los cielos y paz a los hombres de buena voluntad”. Las palabras angélicas alertando a los Pastores el nacimiento del Redentor, vienen resonando en los corazones de los hombres durante más de dos mil años.
A lo largo de los siglos, la paz y la buena voluntad han faltado en muchas ocasiones.
El mundo ha visto con horror y temblor las consecuencias de los procesos en donde el corazón humano se aparta de Dios y, de consecuencia, dejamos de vernos como miembros de una única familia, hermanos y hermanas. Muerte, desolación, destrucción, hambre, terror… Actualmente contemplamos con estupor decenas de conflictos y poca buena voluntad de terminarlos. Niños inocentes, civiles, ancianos, mujeres destrozadas por el abuso, ciudades arrasadas, secuestros…
La lista sería inacabable. Y, en estos momentos, parece casi como si nos estuviéramos acostumbrando a convivir con toda esta crueldad.
El Papa Francisco afirma que “sólo a partir de una auténtica conversión a todos los niveles, personal, local e internacional, podrá florecer la verdadera paz, no sólo en el cese de los conflictos, sino también en una nueva realidad en la que se curen las heridas y se reconozca la dignidad de cada persona”.
Nosotros, integrantes de la Comisión Permanente del Foro de Laicos, unimos nuestras voces, a las de muchos otros creyentes y personas de buena voluntad, para decir junto al Santo Padre: “¡Basta, por favor!”
Que Santa María Reina de la Paz, toque los corazones y convierta los espíritus. Es lo que hoy pedimos. Y pedimos con insistencia.
Comisión Permanente del Foro de Laicos de España
Octubre 2024
