COMUNIÓN Y LIBERACIÓN: Presentación del libro "La belleza desarmada" de Julián Carrón

El 19 de octubre a las 12h en la Sala de Juntas del Círculo de Bellas Artes de Madrid
Julián Carrón presenta a la prensa su libro LA BELLEZA DESARMADA, donde analiza los principales temas de la actualidad internacional, como el terrorismo, la crisis económica y política, la emergencia educativa, Europa y los refugiados
El libro recoge las principales reflexiones del autor en varios momentos de estos últimos diez años desde la muerte del fundador de CL, Luigi Giussani, y afronta el “derrumbe de evidencias” que sufre nuestra época
El terrorismo, la crisis económica y política, la emergencia educativa, Europa y el drama de los refugiados son algunos de los temas que Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación y responsable internacional de este movimiento eclesial desde 2005, analiza en profundidad en su nuevo libro, La belleza desarmada. Para ello, el autor toma como punto de partida el «desmoronamiento de las evidencias» con que el Papa Benedicto XVI ha sintetizado la actual crisis antropológica de Occidente y que afecta también al cristianismo cuando se deja reducir a ideología en vez de volver a proponerse como experiencia, como acontecimiento experimentable y correspondiente con el corazón del hombre. Carrón no se sustrae ante la honda pregunta que los desafíos actuales plantean a la experiencia de la fe y al carisma de don Giussani. Al contrario, hunde la mirada en sus raíces.
En ese derrumbe de las evidencias, afirma Carrón en estas reflexiones realizadas durante los últimos diez años, el impacto que provoca la realidad sigue siendo la vía maestra para despertar en la persona su necesidad de verdad y significado, sea o no creyente. «La única condición para ser siempre y verdaderamente religiosos es vivir intensamente lo real, sin renegar ni olvidar nada», escribía don Giussani en su libro más famoso, El sentido religioso, y su sucesor lo apuesta todo a este magisterio de la realidad que somete incluso la fe a la verificación de la experiencia.
Solo si el acontecimiento cristiano se demuestra capaz de despertar al yo, de hacerlo renacer en todas sus dimensiones –razón, afecto, libertad– y mantenerlo en la posición adecuada para afrontar toda la existencia, con sus pruebas y problemas, puede resultar creíble y suscitar el interés del hombre contemporáneo.
Por ello, Carrón pone el acento en la fe como testimonio de un yo aferrado por el amor de Cristo. Como recuerda el Papa Francisco, «solo así se puede proponer con su fuerza, su belleza y su sencillez el anuncio liberador del amor de Dios y de la salvación que Cristo nos ofrece». Como el propio autor plantea en una pregunta que da título a este libro, y que escribió en un artículo publicado en la prensa española tras los atentados de Charlie Hebdo: «Pero nosotros, cristianos, ¿creemos todavía en la capacidad que tiene la fe que hemos recibido de provocar un atractivo en aquellos con los que nos encontramos? ¿Creemos todavía en la fascinación victoriosa de su belleza desarmada?».
Aquí se condensa todo el tejido de la presencia cristiana en el mundo y así el encuentro con los “testigos” de Jesús, hoy igual que hace dos mil años, sigue siendo una posibilidad presente y viva que urge en el corazón de todo hombre para hallar por fin cumplimiento.
De hecho, ¿qué puede arrancarnos de la nada que nos homologa y reabrir la esperanza? Solo el encuentro con personas cuya vida documente una conciencia nueva y más profunda de sí mismos y de la realidad, en todas las dimensiones del vivir (educación, familia, trabajo, política), un deseo desplegado totalmente, una capacidad de gratuidad, alegría y construcción normalmente imposibles de encontrar, originados por el don de Otro. ¿Acaso no es este encuentro lo que todos esperamos aun inconscientemente? Esta será pues la contribución que los cristianos están llamados a ofrecer, hoy más que nunca: el testimonio de una «belleza desarmada», de una plenitud de vida posible, salvada por Cristo.
La belleza desarmada propone elementos esenciales de la reflexión de Julián Carrón desde 2005, año de su elección como presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación, después de que el propio don Giussani le llamara personalmente el año anterior para que se trasladara a Milán desde España para compartir con él la responsabilidad en la guía del movimiento. Un conjunto de reflexiones e intervenciones que no solo han marcado la historia del movimiento de Comunión y Liberación en estos últimos diez años, desde la muerte de su fundador, el Siervo de Dios Luigi Giussani, sino que también quieren entrar con humildad y coraje en el diálogo público y en las heridas profundas que afectan a nuestro tiempo.

Los textos de este libro, que surgieron para abordar distintas situaciones, han sido ampliamente reelaborados y ordenados por el autor para ofrecer la contribución de una experiencia de vida a cualquiera que busque razones adecuadas para vivir y construir espacios de libertad y convivencia en una sociedad plural. Como afirma el autor, «el acceso a la verdad solo es posible a través de la libertad. La historia es el espacio del diálogo en libertad, lo cual no quiere decir que sea un espacio vacío, desierto de propuestas de vida. Porque de la nada no se vive. Nadie puede mantenerse en pie, tener una relación constructiva con la realidad, sin algo por lo que valga la pena vivir».
El libro está a la venta en librerías al precio de 18 euros.
Julián Carrón nació en 1950 en Navaconcejo (Cáceres). Ordenado sacerdote en 1975, fue profesor en la Universidad Complutense de Madrid y Élève Titulaire en la École Biblique de Jerusalén, responsable del Seminario Menor, profesor de religión, director del Colegio Arzobispal de Madrid. Después de doctorarse en Teología en la Facultad Teológica del Norte de España (Burgos), fue profesor de Nuevo Testamente en la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid. Además de numerosos artículos científicos, ha publicado libros como Jesús, el Mesías manifestado. Tradición literaria y trasfondo judío de Hch 3, 19-26. Dirigió la edición española de la revista internacional Communio. En 2004 se trasladó a Milán, a requerimiento de Luigi Giussani, fundador de Comunión y Liberación, para compartir con él la responsabilidad en la guía del movimiento. En 2005 la Diaconía Central le nombró presidente de la Fraternidad de CL, como sucesor de Giussani. El Pontificio Consejo para los Laicos le nombró además asistente eclesiástico de los Memores Domini, asociación laica que “reúne a personas de CL que siguen una vocación de entrega total a Dios viviendo en el mundo”. Es profesor de Teología en la Universidad Católica Sacro Cuore de Milán.
LA BELLEZA DESARMADA
Presentación a la prensa
Miércoles 19 de octubre
12.00 horas
Sala de Juntas del Círculo de Bellas Artes (Alcalá 42, 3ª planta)

COMUNIÓN Y LIBERACIÓN: Peregrinación a la Concatedral de Soria en el Año de la Misericordia.

Con esta peregrinación, que se celebrará el sábado 1 de octubre, CL dará comienzo a las actividades de este curso
 
El movimiento eclesial de Comunión y Liberación en España peregrinará el próximo 1 de octubre a la Concatedral de Soria, siguiendo la invitación del Papa Francisco con motivo del Año de la Misericordia. Por ello, el movimiento celebrará como gesto de apertura de curso una peregrinación en todos los lugares del mundo en los que está presente, que llevará como lema las palabras del Papa “Señor, yo soy un pecador: ven con tu misericordia”.
En España, esta peregrinación dará comienzo a las 11.30h en los aledaños del estadio de los Pajaritos y recorrerá el paseo de San Prudencio, a orillas del río Duero, hasta llegar a la Concatedral, situada en la plaza de San Pedro, donde se celebrará la misa.
 
Comunión y Liberación es un movimiento eclesial cuya finalidad es la educación cristiana madura de sus miembros y la colaboración con la misión de la Iglesia en todos los ámbitos de la sociedad contemporánea. Nació en Italia en 1954, fundado por don Luigi Giussani, sacerdote milanés fallecido el 22 de febrero de 2005. Desde entonces, el sacerdote español Julián Carrón, es el responsable internacional del movimiento de CL, con presencia en más de 70 países en los cinco continentes.
En España está presente desde finales de los años 70 y cuenta con comunidades en las principales ciudades españolas.
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COMUNIÓN Y LIBERACIÓN: La aventura de descubrir al otro, también en política

 
Adjuntamos el manifiesto publicado por Comunión y Liberación a propósito de la nueva convocatoria electoral, después de que por primera vez en la democracia española no se haya conseguido formar gobierno después de unas elecciones.
 
Manifiesto Generales junio 2016_ES_digital

COMUNIÓN Y LIBERACIÓN: 1.100 personas seguirán los Ejercicios Espirituales de Comunión y Liberación, que Julián Carrón predicará este fin de semana en Ávila

  • Los Ejercicios finalizarán el domingo con la Eucaristía en la catedral, que estará presidida por el obispo de Ávila, Monseñor Jesús García Burillo

 
El sacerdote Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación y responsable de este movimiento eclesial desde la muerte de su fundador, impartirá los Ejercicios espirituales que se celebrarán este fin de semana en el Centro de Congresos y Exposición de Ávila “Liezo Norte”, bajo el título “Con amor eterno te amé, tuve piedad de tu nada”. Darán comienzo el viernes 6 de mayo a las 21.30h y finalizarán el domingo a las 13h con una Eucaristía en la catedral presidida por el obispo de Ávila, Monseñor Jesús García Burillo.
 
La Fraternidad de Comunión y Liberación es una asociación laica de derecho pontificio reconocida el 11 de febrero de 1982 de la que forman parte 65.000 personas en todo el mundo. Desde 2005 está presidida por el sacerdote español Julián Carrón, que acude personalmente a Ávila para impartir los Ejercicios en español, de modo que los puedan seguir en diferido los 16 países latinoamericanos donde la Fraternidad está presente.
 
Más información:
Oficina de Prensa de Comunión y Liberación en España
Tel. 686 421 421 (Yolanda Menéndez)

COMUNIÓN Y LIBERACIÓN: Carta de Julián Carrón tras su audiencia con el Papa

Milán, 20 abril 2016

Queridos amigos,

Como ya sabéis, el pasado 14 de abril he tenido la gracia de ser recibido en audiencia
por el papa Francisco, un año después del encuentro que mantuvimos con él en la plaza de
San Pedro y que todos conservamos vivo en nuestra memoria.

Mientras me dirigía a Roma me conmovía leyendo la Exhortación apostólica post-sinodal
Amoris laetitia, en la cual el Santo Padre nos ha ofrecido una vez más un testimonio precioso de su mirada sobre nuestras dificultades y heridas y las de los hombres nuestros hermanos, en este caso las de las familias, a la luz del amor gozoso que nos ha alcanzado en Cristo.

El Santo Padre conoce bien la lealtad con la que le seguimos a él y a la Santa Sede, y me lo ha agradecido –con gran sorpresa mía– nada más empezar nuestro encuentro.

La audiencia ha sido ante todo la ocasión para expresarle mi gratitud, nuestra gratitud,
por la incansable insistencia con la que nos testimonia la solicitud llena de misericordia para con el hombre y el mundo que nace de la fe en Cristo. Le he manifestado con convicción gozosa que todos nosotros, yo el primero, deseamos aprender cada vez más su forma de mirar al hombre y la realidad; le he hecho saber que no me canso de proponérosla a vosotros, mis amigos, cada vez que nos encontramos.

Le he dicho al papa Francisco que este abrazo tierno y apasionado a la vida de cada persona, que es alcanzada en la concreción de su situación existencial, es particularmente visible, además de en sus gestos bien conocidos por todos, también en la Exhortación Amoris
laetitia. Le he comunicado que he invitado a los responsables del movimiento a adentrarse
en la lectura del documento para identificarse lo más posible con esta mirada, para que llegue a ser cada vez más nuestra en la relación con los amigos y con cualquier persona con la que nos encontremos. Aprovecho esta carta para extender la invitación a todos vosotros. Ya encontraremos el modo de ayudarnos a adentrarnos juntos en su riqueza.

Durante nuestra conversación he tenido ocasión de exponerle el punto en que nos encontramos en la experiencia del camino que compartimos dentro del movimiento en todo el mundo, su dirección y sus dificultades; me ha producido satisfacción comprobar que el Papa está muy bien informado sobre el recorrido que hemos realizado en los últimos años. Os podéis imaginar de qué modo yo –consciente de la responsabilidad última de la guía comunional de todos vosotros que me ha sido confiada– me he sentido confortado por el apoyo del Papa para avanzar sin vacilar por el camino de profundización del carisma que
hemos recibido de don Giussani.

Al salir del encuentro me he sorprendido lleno de asombro por haber percibido más claramente la profunda consonancia entre el papa Francisco y don Giussani. Por ello, creo que no hay nada que pueda ayudarnos más que la tensión constante por identificarnos con el testimonio que el papa Francisco nos ofrece cotidianamente.

Encuentro una expresión de dicha consonancia en estas palabras de don Giussani, verdaderamente liberadoras, que en estos tiempos son como una nota dominante a lo largo de mis días; las comparto con vosotros por si pueden ser de ayuda para vivir el deber supremo del testimonio que el papa Francisco y la Iglesia esperan de nuestra Fraternidad, es decir, de cada uno de nosotros:

«El acontecimiento de Cristo es la verdadera fuente de la actitud crítica, ya que esta no significa descubrir los límites de las cosas, sino captar su valor. […] Lo que crea la cultura nueva y da origen a la verdadera crítica es el acontecimiento de Cristo. La valoración del poco o mucho bien que hay en todas las cosas insta a crear una nueva civilización, a amar una construcción nueva: así es como nace una cultura nueva, que es nexo entre todas las briznas de bien que uno encuentra, con una tensión por reconocer su valor y ponerlo en práctica. Se subraya lo positivo aun dentro de sus límites, y se abandona todo lo demás a la misericordia del Padre» (cf. Crear huellas en la historia del mundo, Encuentro, Madrid 1999, pp. 146-147).

Acordémonos de rezar cada día por el papa Francisco, verdadero don de Dios a su
Iglesia para estos tiempos de cambios históricos, como pide siempre a quienes se encuentran con él por la conciencia que tiene de su propia necesidad. Que esta oración nos sirva también como reclamo para reconocer, en este Año Santo de la Misericordia, aquello en lo que faltamos.
Vuestro amigo en la aventura apasionante de la fe

Julián Carrón