HOAC: Cuando nos duela de verdad la vida de los pobres | #Editorial1584

Cuando nos duela de verdad la vida de los pobres | #Editorial1584
La legislatura que se inició con las elecciones del pasado 20 de diciembre ha sido una legislatura frustrada de la que necesitamos aprender, los partidos políticos y el conjunto de la sociedad, porque los pobres –hombres y mujeres– no pueden esperar.
En nuestro editorial de diciembre de 2015 decíamos que las elecciones nos situaban ante dos desafíos fundamentales: desarrollar la capacidad de diálogo desde la diversidad y situar la justicia en el centro de nuestra democracia. Las dos cosas han estado bastante ausentes hasta hoy. Previsiblemente después de las elecciones del 26 de junio habrá algunos cambios en la composición del Congreso y del Senado, pero en lo sustancial estaremos en la misma situación y con los mismos desafíos: la necesidad del diálogo para escuchar y responder al clamor de las personas empobrecidas, que es lo único que nos puede hacer avanzar en justicia y humanidad…, en fraternidad en definitiva.
En aquel momento señalábamos cuatro necesidades que debían centrar la labor del Parlamento y del Gobierno, y también de toda la sociedad: en primer lugar, vencer las causas estructurales de las desigualdades y de la pobreza; cambiar el modelo económico abandonando la ceguera del crecimiento planteado como fin en sí mismo y situando como objetivo un proyecto común de justicia social y solidaridad; situar como objetivo central el trabajo decente para combatir la pobreza y la desigualdad y para respetar y promover la dignidad de las personas; e impulsar una regeneración moral que recupere el valor del bien común al servicio de toda la sociedad. Hoy seguimos necesitando lo mismo[1].
La urgente regeneración moral de la democracia que necesitamos nos sitúa, a los partidos políticos, a las instituciones y a cada uno de nosotros y de nosotras, ante un desafío fundamental: reconocer y vivir que solo escuchando, asumiendo y respondiendo al clamor de las personas empobrecidas y excluidas, la vida social puede cambiar, la política puede cambiar, nuestras vidas pueden cambiar. Mientras no se resuelva esto no se resolverá ningún problema (cf. EG 202). Como dice Francisco, las cosas comenzarán a cambiar cuando «nos duela de verdad la sociedad, el pueblo, la vida de los pobres» (EG 205).
Responsabilidad de la Iglesia y de todos sus miembros es no dejar de proponer esto de la única manera que es creíble y que nos ayuda a crecer en humanidad: con el testimonio de una manera de vivir y actuar, la que nos invita a construir el Papa: «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad» (…) «La Iglesia, guiada por el Evangelio de la misericordia y por el amor al hombre, escucha el clamor por la justicia y quiere responder a él con todas sus fuerzas (…) lo cual implica tanto la cooperación para resolver las causas estructurales de la pobreza y para promover el desarrollo integral de los pobres, como los gestos más simples y cotidianos de solidaridad ante las miserias muy concretas que encontramos» (EG 187, 188).
[1] Reflexión sobre las elecciones. CP HOAC. Noticias Obreras, 1.570, abril 2015
Información extraída de: https://www.hoac.es/2016/06/13/cuando-nos-duela-de-verdad-la-vida-de-los-pobres-editorial1584/

HOAC: Presentación del libro «Trabajo y pobreza. Cuando trabajar no es suficiente para vivir dignamente»

Presentación del libro «Trabajo y pobreza. Cuando trabajar no es suficiente para vivir dignamente»
Trabajo y pobreza. Cuando trabajar no es suficiente para vivir dignamente de Ana María Rivas.
El próximo jueves 23 de junio a las 19 horas en la sala de conferencias de la cuarta planta del edificio que alberga la sede de la HOAC (calle Alfonso XI, 4 – 4º) de Madrid, la Hermandad Obrera de Acción Católica realiza la presentación pública del nuevo libro de Ediciones HOAC.
En el acto intervendrán:
■ Jesús Fernández, responsable de difusión de la HOAC
■ Fernando Vidal, patrono y miembro del Comité Científico de la Fundación FOESSA. Director del Instituto Universitario de la Familia, Comillas;
■ Ana María Rivas, doctora en sociología. Profesora de antropología en la Universidad Complutense de Madrid. Autora del libro.
■ Entrada libre, hasta cubrir el aforo.
■ Bus Puerta Alcalá | Plaza Cibeles ■ Metro <2> Banco España.
■ El libro estará disponible en este acto. También en la web de ediciones HOAC.
■ En redes sociales, utilizaremos la etiqueta #TrabajoyPobreza | @edicionesHOAC
Índice del libro
■ Presentación
■ Capítulo 1 • De la mercantilización a la empresarización de la sociedad.
■■ La primera gran transformación: la mercantilización de la sociedad.
■■ La segunda gran transformación: la empresarización de la sociedad.
■ Capítulo 2 • Las transformaciones del trabajo y la producción de sujetos.
■ Capítulo 3 • La precarización laboral como tecnología de gobernanza neoliberal.
■ Capítulo 4 • Pobreza, exclusión social y empleo.
■■ Evolución de la pobreza y la exclusión social en España.
■■ Desempleo y exclusión social.
■■ Cuando trabajar no es suficiente para vivir… dignamente.
■■ Reformas, políticas de austericidio y pobreza laboral.
■ Capítulo 5 • Los rostros de la precariedad:
■■ Los jóvenes: el laboratorio de experimentación.
■■ Las mujeres: entre el techo de cristal y el suelo pegajoso.
■■ Las personas inmigrantes: el muro de contención.
■ Capítulo 6 • Conclusiones: trabajo decente, trabajo digno.
Para más información: https://www.hoac.es/2016/06/06/presentacion-del-libro-trabajo-y-pobreza-cuando-trabajar-no-es-suficiente-para-vivir-dignamente/

HOAC: Repensar el sentido del trabajo | #Editorial1583

Repensar el sentido del trabajo | #Editorial1583
Se cumplen 125 años de lo que se considera el inicio de la Doctrina Social de la Iglesia. El 15 de mayo de 1891 el papa León XIII publicaba la encíclica Rerum novarum, sobre la situación de los obreros. Su contexto era el de un liberalismo radical y una expansión industrial capitalista que degradaron hasta el extremo las condiciones laborales y de vida de las familias trabajadoras. En esa situación, el Papa hacía un planteamiento fundamental sobre el trabajo humano: «A nadie le está permitido violar impunemente la dignidad humana, de la que Dios mismo dispone con gran reverencia; ni ponerle trabas en la marcha hacia su perfeccionamiento» (RN 30).
Un año antes, en 1890, tal y como se había decidido en el Congreso Internacional Socialista Obrero de París de julio de 1889, se convocó por primera vez la celebración internacional del 1º de Mayo, cuya reivindicación central era la jornada laboral de ocho horas. El éxito de las manifestaciones hizo que las organizaciones obreras decidieran dar continuidad a esta cita anual. Con el tiempo, el 1º de Mayo se convierte en un símbolo de la lucha y solidaridad de los trabajadores y las trabajadoras por el reconocimiento de su derecho a ser y a vivir dignamente. En la tradición obrera las «ocho horas de trabajo, ocho horas de descanso y ocho horas de formación», representaban «vuestro reingreso en la vida humana, la libertad de cumplir vuestros deberes hacia vosotros y hacia vuestra clase».
Si recordamos estos dos hechos es porque ambos apuntan hacia algo esencial que hay que subrayar: el trabajo es una necesidad radical del ser humano, vinculada a la dignidad de la persona; para ser y vivir es necesario un trabajo digno. Como dijo el papa Francisco en el Parlamento Europeo en noviembre de 2014, «es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo». De la mano de un neoliberalismo tan fundamentalista como el del siglo XIX, que cree poder violar impunemente la dignidad humana, y de una cultura profundamente individualista y consumista, hemos sucumbido a una «idolatría del dinero» que mata, en palabras del Papa, porque lo somete todo a la rentabilidad económica, convirtiéndolo en producto de «usar y tirar», incluidas las personas. Las cada vez más precarias condiciones de trabajo son una de sus consecuencias más devastadoras para las personas, las familias y la sociedad. El trabajo está sometido a una esclavitud economicista que lo degrada, degradando con ello nuestra humanidad.
Necesitamos liberar el trabajo de esa esclavitud, pero la respuesta no vendrá mágicamente de la mano del crecimiento económico; menos aún por el camino del empleo en las condiciones que sea. Solo encontraremos una respuesta humana si buscamos caminos para «devolver la dignidad al trabajo» y para un trabajo digno y con sentido humano. Para ello es imprescindible repensar en profundidad el sentido que damos al trabajo. No puede ser un instrumento para la rentabilidad económica al ser una necesidad de las personas para vivir dignamente, desarrollar su humanidad y construir una sociedad justa y solidaria. Por eso, el empeño social fundamental debería ser que «todos puedan poner sus capacidades al servicio de los demás» para «contribuir al desarrollo de las personas y de la sociedad» (ISP 32). Esto implica y exige empleo en condiciones dignas y que la economía esté al servicio del trabajo y no lo contrario. El trabajo es «una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal» (LS 128). El empeño para que el trabajo pueda ser «proyecto de humanización» es esencial para la vida digna de las personas y para una sociedad decente.
Véase: https://www.hoac.es/2016/05/12/repensar-el-sentido-del-trabajo-editorial1583/

JOC Y HOAC: Comunicado del Primero de Mayo de 2016 • Día Internacional del Trabajo

#1Mayo | Repensemos un trabajo decente que construya humanidad
En twitter #1MayoHumanicemoselTrabajo • #1Mayo
«Juan, tras 20 años en la misma empresa, se encuentra en el paro con 48 años y pronto dejará de percibir la prestación. Eloísa, su mujer, ha conseguido ir a limpiar por horas sueltas, sin contrato, a la vez que atiende a su madre enferma. David, el hijo mayor, ha dejado la universidad al recortarle la beca. Ana, la segunda hija, está pendiente del móvil por si la llaman para cubrir alguna baja. Y Tamara, la tercera hija, estudia 3º ESO y falta bastante a clase para cuidar de su sobrina de 2 años».
Como Juan, Eloísa, David, Ana… hay en nuestro país 4.094.770 personas paradas, y 1.556.600 familias tienen a todos sus miembros en paro. Además:
■ El 12,6% de los trabajadores en España son pobres (su salario no les permite salir de la pobreza).
■ 608 trabajadores fallecieron en 2015 víctimas de accidentes laborales, dos muertes al día.
■ Si miramos al mundo, 21 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso(según la OIT).
■ La desigualdad sigue creciendo. El 1% más rico de la población mundial posee más riqueza que el otro 99%. En España, las 20 personas más ricas disponen de tanto dinero como los 14 millones de personas más pobres.
De nuevo este 1º de mayo, Día Internacional del Trabajo, la HOAC y la JOC, movimientos de Acción Católica especializada en el mundo obrero y del trabajo, no permanecemos indiferentes y denunciamos esta situación inadmisible.
El trabajo ha pasado de ser un bien para la vida a ser un instrumento para la producción, con mayor crudeza en estos últimos años. El trabajo se ha degradado de tal manera que es difícil reconocerlo. Muchos trabajadores y trabajadoras están sufriendo una gran precariedad. Muchos de ellos no pueden optar al tipo de trabajo para el que se han formado ni participar en la decisión de sus condiciones laborales, el horario, el sueldo, la duración del contrato, el tipo de jornada, etc. Esta precarización del trabajo que estamos padeciendo supone también la degradación de la empresa y de la economía, por lo que estamos llamados a repensar el sentido y la función que realmente deben tener para que sirvan al bien común.
Ante la situación de insolidaridad estructural que se vive en todo el mundo respecto a los trabajadores y trabajadoras, y más si cabe respecto a jóvenes que quieren y no pueden trabajar, la persona debe ser y estar en el centro de la actividad económica, de la política, de las relaciones laborales, del trabajo.
Es necesario repensar el sentido del trabajo, la economía y la empresa, devaluado en nuestra sociedad. Para ello tenemos que exigir a los políticos, gobernantes y poderes económicos unos derechos que son básicos y fundamentales y que deben promoverse siempre, y que a menudo no son respetados:
■ El derecho al trabajo, a una justa remuneración, a unas condiciones dignas con horarios y condiciones que permitan el adecuado desarrollo de la vida personal, familiar y social.
■ El derecho a un ambiente de trabajo saludable que no atente contra la integridad física ni psíquica, y que permita el desarrollo de la propia personalidad en el trabajo.
■ El derecho a prestaciones sociales, y al descanso.
■ El derecho de reunión y de asociación, a la negociación colectiva y a la huelga, y a la participación en la organización del trabajo.
Afirmamos que el trabajo es esencial para la vida de las personas porque ayuda a construir nuestra humanidad. A través de él potenciamos, desarrollamos y expandimos nuestras capacidades y cualidades, y podemos aportar lo mejor de nosotros para la construcción de la sociedad en la que vivimos. El trabajo está «en función del hombre» y no el hombre «en función del trabajo» (Juan Pablo II, Laborem exercens 6).
Ante esto, nos sentimos llamados y llamadas, e invitamos a toda la sociedad a:
■ Romper la actual lógica de pensar y organizar el trabajo, poniendo en el centro a la persona y no la economía y los intereses de unos pocos.
■ Plantear el sentido y el valor del trabajo más allá del empleo: distribuir de manera justa y digna el empleo y reconocer socialmente todos los trabajos de cuidados necesarios para la vida humana.
■ Establecer unos ingresos mínimos suficientes para cubrir las necesidades básicas de todas las personas y familias por el hecho de serlo.
■ Articular de forma humanizadora el trabajo y el descanso.
■ Luchar por condiciones dignas de empleo: sin la lucha por la afirmación de los derechos de las personas en el empleo no es posible humanizar el trabajo.
■ Denunciar que actualmente el capital no tiene fronteras (especialmente con el TTIP), mientras que las personas sí las tenemos, lo cual crea una mayor injusticia social.
■ Repensar el modelo económico y productivo, para que sea respetuoso con la vida y que permita la de generaciones futuras.
Como creyentes en Jesús de Nazaret, quienes integramos la JOC y la HOAC animamos a todas las personas a denunciar las situaciones injustas que se padecen en el mundo obrero y del trabajo, y a promover el derecho a tener un trabajo decente que no niegue la dignidad de los trabajadores y trabajadoras, ya que el trabajo es para la vida.
Os invitamos a celebrar este 1º de mayo, participando en los actos que se convoquen para denunciar esta forma de entender el trabajo, y defendiendo que éste sea un bien de la persona y de la sociedad al servicio de la vida.
 
Véase: https://www.hoac.es/2016/04/27/1mayo-repensemos-un-trabajo-decente-que-construya-humanidad/

HOAC: Cursos de verano 2016

Les adjuntamos el Tríptico de los Cursos de Verano 2016 que la HOAC tiene programados para este año.
Tríptico cursos verano 2016
Con el lema ORAR Y VIVIR EL TRABAJO Y LAS SITUACIONES DE LOS TRABAJADORES Y TRABAJADORAS DESDE LA MISERICORDIA quieren compartir la experiencia de sentir y vivir la misericordia de Dios en el mundo obrero y del trabajo.