Carta Encíclica Lumen Fidei del Papa Francisco.

Firmada el 29 de junio y completando el ciclo de las virtudes teologales (iniciado con Benedicto XVI con Spe Salvi y Caritas en Veritate), se ha publicado “Lumen Fidei“, la primera encíclica del papa Francisco, acerca de la fe. “Fe, esperanza y caridad, en admirable urdimbre, constituyen el dinamismo de la existencia cristiana hacia la comunión plena con Dios” dice en la primera parte del texto.

Comienza presentando un breve recorrido por la concepción de la luz de la fe, en el que destaca:  “El hombre ha renunciado a la búsqueda de una luz grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que alumbran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino. Cuando falta la luz, todo se vuelve confuso, es imposible distinguir el bien del mal, la senda que lleva a la meta de aquella otra que nos hace dar vueltas y vueltas, sin una dirección fija.Por tanto, es urgente recuperar el carácter luminoso propio de la fe, pues cuando su llama se apaga, todas las otras luces acaban languideciendo”

Continua aclarando que la fe, esta luz,  “nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida“.

El texto se escribe en el contexto de los 50 años del Concilio Vaticano II y en pleno Año de la Fe, circunstancias ambas que nos invitan a poner de nuevo en el centro de nuestra vida eclesial y personal el primado de Dios en Cristo. Porque, como dice el Santo Padre: “ la Iglesia nunca presupone la fe como algo descontado, sino que sabe que este don de Dios tiene que ser alimentado y robustecido para que siga guiando su camino“.

El primer capitulo, el de mayo recorrido histórico, se dedica a presentar la fe de Jesucristo porque como señala: “La fe nos abre el camino y acompaña nuestros pasos a lo largo de la historia. Por eso, si queremos entender lo que es la fe, tenemos que narrar su recorrido, el camino de los hombres creyentes“. Destaca al final de este primer capítulo las enseñanzas sobre la forma eclesial de la fe: que la fe ha de vivirse y confesarse dentro del cuerpo de Cristo, como comunión real de los creyentes. “La fe no es algo privado, una concepción individualista, una opinión subjetiva, sino que nace de la escucha y está destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio.”

En el segundo capítulo trata las relaciones entre la fe y otras realidades como la verdad, el amor y la razón. También destaca la iniciación a la fe de los no creyentes: “La fe concierne también a la vida de los hombres que, aunque no crean, desean creer y no dejan de buscar. En la medida en que se abren al amor con corazón sincero y se ponen en marcha con aquella luz que consiguen alcanzar, viven ya, sin saberlo, en la senda hacia la fe

La evangelización es el tema del tercer capítulo porque ” quien se ha abierto al amor de Dios, ha escuchado su voz y ha recibido su luz, no puede retener este don para sí. La fe, puesto que es escucha y visión, se transmite también como palabra y luz.

La fe no sólo se presenta como un camino, sino también como una edificación, como la preparación de un lugar en el que el hombre pueda convivir con los demás” La encíclica se cierra con un capítulo referido al bien común y con la fe como elemento imprescindible para la construcción de la ciudad fiable. Acaba con una oración a María.

Pueden encontrar el texto completo, también para su descarga en pdf a través de esta dirección: https://www.vatican.va/holy_father/francesco/encyclicals/documents/papa-francesco_20130629_enciclica-lumen-fidei_sp.html

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