
Consciente de la gravedad del momento presente en que parece asistirse al abandono de los ideales que inspiraron la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la que se abogaba por el advenimiento de un mundo en que los seres humanos estuvieran liberados del temor y la miseria.
Preocupada por el clamor de tantas personas despojadas de sus derechos y libertades, y por la insuficiente y a veces calculada inacción de determinados actores, instituciones y medios de comunicación.

