JUSTICIA Y PAZ: ANTE LOS SUCESOS ACAECIDOS EN LA VALLA DE MELILLA

Justicia y Paz denuncia la cultura de la muerte que hay detrás de la política migratoria europea y española que cada año se cobra miles de vidas.Los gravísimos sucesos acontecidos durante el día de ayer en el puesto fronterizo de la valla de Melilla en el que los muertos ya se cuentan por decenas y los heridos por centenares no deben calificarse como un episodio más en la gestión de flujos migratorios en el que se asume como normal la represión con extrema dureza por parte de fuerzas policiales, en el que se practican devoluciones en caliente y en el que se intenta desviar la atención de la opinión pública poniendo el énfasis en actuaciones de tipo violento que puedan haberse producido por parte de algunos migrantes sin entrar en las causas profundas que provocan la desesperación de millones de personas que no ven otra solución que entrar a Europa para poder tener un futuro digno.

No debe obviarse que la guerra, el hambre y las persecuciones están detrás de todas y cada una de las historias de las personas que salen de sus países. Tampoco debe obviarse que todos los países de la Unión Europea, además de los países en tránsito son signatarios de la Convención de Ginebra sobre el estatuto de los refugiados que obliga a los estados miembros a proporcionar protección a aquellas personas “que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no puedan o, a causa de dichos temores, no quieran acogerse a la protección de su país”.

La política migratoria de la Unión Europea, a través de sus distintos instrumentos de control fronterizo, entre los que se encuentran el refuerzo de las fronteras terrestres y marítimas, los acuerdos de readmisión y la externalización de la gestión de los flujos a países como Marruecos, Libia, Egipto o Turquía, con un más que dudoso historial en materia de protección de derechos humanos, no hacen sino hacer de las rutas migratorias trampas mortales que cada año se cobran miles de vidas. Normalizando así una cultura de la muerte de las que son cómplices los Estados miembros

Animados por las palabras del papa Francisco que en su mensaje con motivo de la 108 Jornada mundial del emigrante y el refugiado de 2022 animaba a “la inclusión de las personas más vulnerables en la sociedad como condición necesaria para obtener la plena ciudadanía”, desde Justicia y Paz condenamos las prácticas que impiden u obstaculizan el ejercicio del derecho a solicitar asilo a todas las personas que reúnen las condiciones para ello. También exigimos , al igual que lo han hecho otras entidades, una investigación exhaustiva a los gobiernos español y marroquí sobre su actuación en estos lamentables hechos al tiempo que lamentamos profundamente la falta de empatía que el presidente del Gobierno español ha mostrado en todo este lamentable episodio.

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JUSTICIA Y PAZ: DECLARACIÓN CONJUNTA INTERRELIGIOSA

Como comunidades religiosas de diversas tradiciones y situadas en todo el mundo, nos unimos con una sola voz en la celebración de esta primera Reunión de los Estados Partes del Tratado de Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN). Creemos fundamental este hito histórico que nos acerca a un mundo sin armas nucleares.

Nos reunimos en un momento en que la amenaza de la aniquilación nuclear se siente más cercana que antes. Cada vez somos más quienes sufrimos de ansiedad ante las crecientes amenazas de los Estados que poseen armas nucleares. Ante estos anuncios que atentan contra la existencia, tenemos la firme convicción de abolir las armas nucleares.

Somos muy conscientes de las amenazas a las que se enfrentan la humanidad y nuestro planeta. Desde los efectos devastadores de una pandemia mundial hasta la creciente posibilidad de una catástrofe climática, el peligro para la vida en la Tierra nunca ha sido tan alto. Las armas nucleares representan una manifestación tangible de la peor de estas amenazas con el riesgo que suponen para la salud humana y la estabilidad medioambiental. Los recursos que actualmente se gastan en el desarrollo y mantenimiento de estas armas deberían destinarse a apoyar a las personas más vulnerables y a proteger el planeta invirtiendo en alimentación, educación, atención sanitaria y justicia climática.

Nuestras tradiciones religiosas nos llaman a denunciar este mal uso de los recursos y a pedir una mayor cooperación internacional para acabar con las armas nucleares para siempre. Las armas nucleares son una herramienta de dominación y coerción violenta en una época en la que necesitamos urgentemente dar prioridad a la seguridad humana. Nuestras tradiciones religiosas y espirituales defienden un espíritu de ayuda mutua, de atención a la persona extranjera y de confianza en la comunidad.

Continuar en Declaración conjunta interreligiosa que agradece la Primera Reunión de Estados Parte del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares (juspax-es.org)

JUSTICIA Y PAZ. POR UNA IGLESIA SINODAL: COMUNIÓN, PARTICIPACIÓN Y MISIÓN

Queridos amigos, queridas amigas: Justicia y Paz se ha sumado al llamamiento del papa Francisco por una Iglesia sinodal. Durante la fase en España, se ha involucrado en el proceso de escucha y discernimiento contribuyendo a recorrer el camino de comunión, participación y misión de la Iglesia. Hemos colaborado en distintas diócesis y, además, a través del Foro de Laicos. Necesitamos que se reconozca el trabajo laical y que aumente la corresponsabilidad. Es urgente que se supere el clericalismo y el autoritarismo. Precisamos una Iglesia en salida, en diálogo con el mundo, no cerrada por el miedo.

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JUSTICIA Y PAZ: ENLÁZATE POR LA JUSTICIA PRESENTA SU NUEVA ETAPA SOBRE “CUIDAdanía integral”

  • Coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente la red de entidades sociales de la Iglesia católica presenta un nuevo programa de trabajo compartido con actividades de formación, sensibilización, movilización e incidencia política.
  • Inspirada por las encíclicas del papa Francisco, Laudato si’ Fratelli tutti , trabajará para fomentar el desarrollo integral e impulsar dinámicas que, desde la cultura del encuentro, generen “cuidado” en todos los ámbitos y territorios.

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JUSTICIA Y PAZ: DECLARACIÓN DE LA REUNIÓN DE SECRETARÍAS GENERALE JP EUROPA: “LA PAZ ES FRUTO DE LA JUSTICIA”

El 24 de febrero de 2022, el gobierno ruso lanzó una invasión brutal y no declarada de Ucrania. Al igual que muchos actores de la sociedad civil, Justicia y Paz Europa condenó inmediatamente la agresión rusa[1]. Hoy, como secretarios generales de las Comisiones de Justicia y Paz en Europa reafirmamos, sobre la base de nuestros valores y convicciones cristianas, que si bien la diplomacia sigue siendo esencial, algunos principios no son negociables, en particular el respeto a la dignidad de todo ser humano, la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos y el imperativo de no agresión, que es la base de la coexistencia pacífica.

No se puede establecer una paz justa[2] privando a las víctimas de sus derechos y recompensando al agresor por violar los principios fundamentales del derecho internacional. Todos los crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional humanitario deben ser procesados de forma coherente como condición previa para la curación y la reconciliación. La doctrina social católica sobre la paz apoya explícitamente el derecho individual y colectivo a la autodefensa consagrado en el derecho internacional[3]. Esto también incluye el derecho del Estado agredido a solicitar el apoyo de terceros para asegurar su defensa. Por tanto, desde nuestra perspectiva, el derecho de Ucrania a defenderse es indiscutible y todas las entregas de armas que permitan su defensa en el marco de los imperativos de proporcionalidad y el derecho internacional humanitario son legítimas.

JUSTICIA Y PAZ: “DÍA DE EUROPA”

Como cada 9 de mayo celebramos el Día de Europa con la conmemoración de la Declaración que el 9 de Mayo de 1950 hizo Robert Schuman, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Francia, invitando a Alemania y a todos los Estados europeos que quisieran unirse a este “experimento de paz” que supuso la creación de las Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

Los históricos enemigos, poco después de terminar la segunda guerra mundial, empezaban juntos el camino de esta experiencia pacificadora de poner en común elementos tan esenciales para la guerra como el carbón (principal fuente energética del momento) y el acero (materia prima de las armas además de sustento de toda la industria). Desde sus inicios y hasta bien entrado el Siglo XXI este proceso de integración europea fue todo un éxito, incorporando cada vez más Estados participantes (llegamos a ser 28) y más materias para trabajar en común terminando por convertirse en la Unión Europea, organización de integración que se ocupa de casi todas las cuestiones que tienen relación con nuestra vida cotidiana.

La Unión Europea ha supuesto la creación de un “instrumento de paz” fundado en valores de dignidad, democracia, libertad, igualdad, Estado de Derecho y protección de los derechos humanos. De hecho, desde el inicio del proceso no se han vuelto a dar las guerras entre los Estados miembros que había sido una constante histórica.

No todo ha sido un camino de rosas, también ha habido momentos de desafección, como el que llegó a su culmen con la decisión del pueblo británico de abandonar la UE que se materializó en su retirada, llamada periodísticamente “Brexit” y aunque no ha tenido efecto contagio, sí llevó a la Unión a replantearse para qué sirve la UE y qué le piden sus ciudadanos. Por ello, se hizo en 2019 la convocatoria de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en la que todos los europeos hemos tenido ocasión de pronunciarnos sobre qué Europa queremos a través de la plataforma interactiva y multilingüe que se ha creado, para diseñar lo que queremos como casa común.

En estos momentos, la UE plantea que el futuro ha de ser verde, digital y social, con el planteamiento de transformaciones inclusivas de las que nadie quede atrás.

En las últimas dos décadas han sido varias las crisis a las que hemos tenido que hacer frente los europeos. De entre ellas creo que hay que destacar al menos cuatro: La crisis económica de 2008, que pasó de ser una crisis generada por las hipotecas a convertirse en crisis de la deuda soberana en algunos Estados europeos. La mal llamada “crisis de los refugiados” generada por los desplazamientos masivos de población en 2015 como consecuencia de la guerra en Siria para cuya acogida no estaba preparada la Unión Europea. La crisis generada por la pandemia que de manera inesperada azotó a todo el planeta. Y por último la crisis generada por la invasión rusa en Ucrania, a las puertas de la Unión Europea, pero con innegable transcendencia no sólo en nuestras relaciones con el exterior si no también en nuestros asuntos internos.

Todas estas crisis han tenido un efecto asimétrico en los distintos países europeos, en los diferentes sectores de actividad y también encontramos consecuencias más o menos perniciosas en función del nivel económico de las víctimas, pero de una u otra manera todos nos hemos visto, y nos seguimos viendo afectados por las mismas. No obstante, de todas podemos sacar una conclusión común: a mayores posibilidades de la UE de actuar en las mismas se ha hecho más llevadera la salida de la crisis. Vemos cómo se ha producido una evolución positiva desde las primeras lentas medidas a la crisis de 2008 o la desordenada acogida a los migrantes de 2015 a la compra conjunta de vacunas gratuitas para todos los europeos, e incluso para donar a terceros países, o el empuje definitivo a la salida de la crisis del COVID-19 con los fondos extraordinarios Next Generation. Y en todo ello, sin perder el norte: la recuperación ha de ser verde, digital y social.

Ante la crisis actual derivada de guerra en Ucrania, la UE ha adoptado todas las medidas a su alcance, que son pocas teniendo en cuenta que en política exterior la capacidad para adoptar medidas la conservan los Estados en su mayor parte. Esta crisis tiene claras consecuencias económicas, sobre todo energéticas que sólo podremos superar aferrándonos a los objetivos del Pacto verde (eficiencia energética, renovables y economía circular sobre todo), pero también tiene evidentes consecuencias sociales ante las que estamos llamados a actuar como ciudadanos comprometidos además de llamar la atención a las Administraciones. El flujo masivo de personas huyendo del horror de la guerra están teniendo en Europa un tratamiento jurídico simplificado con el sistema de protección temporal que les permite acceder desde el primer momento a la educación, la sanidad y el mercado laboral, pero no son pocos los inconvenientes que encuentran desde las trabas lingüísticas hasta la integración social. No sólo necesitan documentación, también ser acogidos por las sociedades que nos preciamos de ser europeos y actuar conforme a los valores que son sus señas de identidad.

En todo este proceso de construcción europea ha habido un principio inspirador que ha sido la Solidaridad, sin la que no se podría explicar todo el proceso de ampliación de la UE, pero recientemente lo vemos cuestionado en diversos entornos sociales más preocupados de que “le salgan las cuentas” que del “milagro de los panes y los peces” que produce el compartir.

Como no podría ser de otro modo, la Unión Europea es una realización laica, pero la coincidencia en los valores que la sustentan con los valores cristianos, pienso que nos deben plantear un desafío de no vivir de espaldas a este proceso, sino todo lo contrario, participar para exigir que en cada una de sus actuaciones no se separe de su esencia. Estamos llamados a participar, a implicarnos y a aprovechar las oportunidades que nos ofrece la Unión Europea. ¡Larga vida a Europa!

Marycruz Arcos, directora del Centro de Documentación Europea

JUSTICIA Y PAZ: “LA LIBERTAD DE LA PASCUA PARA PALESTINA”

El sábado siguiente después de la Pascua, cuando la celebra la Iglesia ortodoxa, la Comisión General de Justicia y Paz realizó un seminario web en el que dialogó sobre la situación del pueblo palestino.

Contamos con la presencia de Mons. Michel Sabbah, natural de Nazaret, que ha vivido en Palestina gran parte de sus 89 años. Su vida y reflexión enriquecen la presencia cristiana en ese lugar del mundo. Una tierra hoy de dos pueblos, que sigue albergando muchas confesiones religiosas. Una tierra desacralizada por ser escenario permanente de guerra.

En la apertura del seminario web nos acompañó José G. Vera, de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, que alentó la proyección del documental sobre la vida de Sabbah como una ventana a la situación palestina, al mismo tiempo que compartió la experiencia de sus visitas, como miembro de la Coordinadora de Conferencias Episcopales para la Iglesia en Tierra Santa, transmitiendo la gran labor que realiza la comunidad cristiana, y que necesita de nuestro apoyo, sostenimiento y oración. «Hay gente como el patriarca que nos hace pensar que allí seguirá adelante la vida cristiana como un signo de presencia del pueblo de Dios, de los que seguimos a Jesús, pero también como un encuentro de fraternidad entre los pueblos porque la ayuda que prestan allí los cristianos está fuera del contexto religioso. Está al servicio de la humanidad y de la fraternidad».

Entre el público que compartió este espacio se encontraba la productora del documental, Lily Habash. Cuando pensó en producirlo, su idea fue hacer un homenaje a Sabbah para mantener su legado como primer patriarca latino palestino que dirigió la iglesia católica en Palestina, Jordania y Chipre en 500 años. Quería asegurarse que mucha gente estuviera informada sobre él y se inspirara en su liderazgo. Un sacerdote palestino cuya vocación ha sido la inmersión de la Iglesia en el sufrimiento cotidiano de su pueblo.

Las palabras de Sabbah son claras desde este acompañamiento y vivencia«Israel está intentando transformar toda Jerusalén en una ciudad judía, aunque somos dos pueblos de unos siete millones de habitantes cada uno, viviendo en la misma tierra. Hoy Israel tiene un Estado pero el pueblo palestino no tiene nada más que el sometimiento a un régimen de ocupación militar, que lo tortura y expulsa de sus casas.

La diferencia con la situación de Ucrania es que Palestina es víctima de la política europea. A nivel mediático no se le da ni el 5% de atención que a la guerra en Ucrania. La política del occidente cristiano, América y Europa, no es una política cristiana sino de intereses. La política norteamericana ha destruido no solo Palestina sino todo Oriente Medio. Destruyó Irak, ahora está destruyendo Siria y en esta destrucción se incluye también a las comunidades cristianas. Otros países musulmanes también se encuentran en la red de intereses norteamericanos y así no son libres, aunque sus pueblos sí apoyan al pueblo palestino ya que hay una distancia entre los pueblos y los gobiernos.

La comunidad internacional ha tomado resoluciones en la ONU para resolver esta situación de violencia, pero no hay nadie, tampoco en Europa, que tenga la valentía o el coraje de implementarlas y así la situación sigue estando en manos de Israel, cuyos dirigentes actuales no quieren la paz, lo que implica esperar a una nueva generación de dirigentes que comprendan la situación y que quieran de verdad la paz.

Algunas iglesias occidentales se interesan más en apoyar a personas concretas con ayuda humanitaria. Sin embargo, la mejor forma de ayudar a la comunidad cristiana en Tierra Santa es trabajando para que haya justicia y paz. Esta tierra no es solamente nuestra patria, nuestro hogar sino que también es el lugar de las raíces de la fe cristiana. Así cada persona cristiana tiene responsabilidad de contribuir a la reconciliación y la paz.

No se pide a las iglesias que apoyen un lado del conflicto porque ello significa aumentar la guerra contra el otro lado. Las iglesias en Europa tienen que comprender que, independientemente de su afiliación, el interés del pueblo judío está ligado al interés del pueblo palestino, porque los dos pueblos están interconectados. Si uno de los dos tiene paz, el otro tendrá paz. Por eso, el deber de las iglesias es mirar a los pueblos judío y palestino para buscar la reconciliación, porque la realidad es que ambos pueblos pueden vivir conjuntamente en paz.

Aunque muchas personas creen que Dios le dio esta tierra al pueblo judío deben saber que Dios es un Dios de amor y no de guerra. Si una parte del pueblo judío quiere cumplir la promesa divina, entonces tiene que hacerlo por los caminos de Dios, con el amor y la justicia, no con tanques y aviones, destruyendo casas y matando gente».

En estos días de Pascua, las otras religiones han sufrido limitación en el acceso a los lugares de culto, ocasionando nuevos enfrentamientos. La ONG ecuménica Sabeel nos pide firmar un llamamiento para la poder realizar los servicios espirituales cristianos de forma libre.

«El ser humano debe ser libre para rezar a su Dios y no necesita un permiso del ejército ni control de la policía». Tampoco existe la libertad e independencia para el pueblo palestino que tiene la determinación y el derecho de seguir viviendo en su país. Esperamos que el pueblo judío practique la libertad de la Pascua en su tierra para todos los pueblos.

 

Comisión General de Justicia y Paz

JUSTICIA Y PAZ: DOCUMENTAL “EL PATRIARCA DEL PUEBLO”

El sábado, 23 de abril a las 17:00 h, presentamos online este documental que narra las reflexiones de Monseñor Michel Sabbah, patriarca latino emérito de Jerusalén, con quien mantendremos un debate sobre la presencia de la comunidad cristiana en Palestina.

Inscripciones e información

 Más información en:

 Documental “El patriarca del pueblo” (juspax-es.org)

 

JUSTICIA Y PAZ: “ENLÁZATE POR LA JUSTICIA”

El extractivismo provoca víctimas que tienen derecho a la verdad y motiva la legislación vinculante en derechos humanos y ambientales

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  • «Enlázate por la Justicia» se hace eco de los testimonios de comunidades de América Latina afectadas por las empresas multinacionales del sector minero.
  • La red de entidades de cooperación al desarrollo de la Iglesia católica incide en la consecución de leyes de diligencia debida obligatoria en materia de derechos humanos y empresas iniciadas en España y en la Unión Europea. 

 

Madrid, 24 de marzo.

Hoy se celebra el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, rindiendo homenaje a Monseñor Óscar Romero, asesinado en 1980. Su vocación, en favor de las personas más vulnerables de El Salvador, lleva a «Enlázate por la Justicia» a comparar la degradación que provoca la minería en América Latina con este tipo de graves violaciones de los derechos humanos, que incluyen los derechos ambientales y que socavan la dignidad de las víctimas.

Seguir leyendo en nota de prensa.

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JUSTICIA Y PAZ: AMPLIFICA LAS VOCES QUE EDUCAN HACIA LA PAZ EN EUROPA

  • La cultura de paz supone aprender a gestionar los conflictos por vías no-violentas.
  • El 10% del gasto militar mundial de 2021 sería suficiente para financiar el Objetivo de Desarrollo número 4, de asegurar una educación de calidad.
  • La educación para la ciudadanía global necesita ser integral para transformar el individualismo que genera fracturas generacionales, entre las culturas, las religiones, y con el planeta.

Justicia y Paz desarrolló ayer el seminario web de educación hacia una cultura de paz en Europa el mismo día en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió a aumentar el gasto en Defensa y alcanzar el 2% del PIB que pide la OTAN, urgido por la guerra en Ucrania.

Seguir leyendo en: Justicia y Paz amplifica las voces que educan hacia la paz en Europa (juspax-es.org)