CVX: DESPOBLACIÓN, REEQUILIBRIO TERRITORIAL Y BIEN COMÚN

«Despoblación, reequilibrio territorial y bien común»

Por Diego Loras Gimeno.

La despoblación rural (y de las medianas y pequeñas ciudades) es uno de los grandes retos que enfrentan nuestras sociedades hoy en día. De la mano de este problema viene otro, el de los desequilibrios territoriales: una gran parte de la población viviendo en extensiones muy pequeñas del territorio y el resto del territorio prácticamente desierto. En concreto, en nuestro país el 90% de la población vive en el 30% del territorio (las grandes ciudades y el litoral), mientras que el 10% restante de la población vive diseminado por el 70% de la extensión de nuestro país. Y estas desigualdades demográficas tienen serias consecuencias económicas, sociales, ambientales y culturales.

¿Es el equilibrio territorial una contribución al bien común?

Es erróneo afirmar que dé igual dónde viva la gente. Del mismo modo es erróneo asumir que si amplias masas de territorio quedan despobladas, ello sea fruto de la libertad de las personas que emigran y que no existan detrás de este fenómeno causas de diversa índole (entre ellas, económicas o de falta de oportunidades) que obligan a estas personas a emigrar. Es por eso, por lo que no podemos pensar que no debemos hacer nada para cambiar esa situación. Partamos de dos presupuestos que una amplia mayoría de la población comparte: “es mejor que la población esté repartida por el territorio a que no lo esté” y “es mejor que los pueblos pequeños tengan vida a que no la tengan”. Si concordamos en estas premisas, podemos entender que el equilibrio territorial y la lucha contra la despoblación es una contribución al bien común y, por lo tanto, a ello deberían dar respuesta las políticas públicas.

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FOCOLARES: CONCLUYE MARIÁPOLIS EUROPEA 2022

Un camino hacia la Paz

Celebrada la Mariápolis Europea 2022, las Jornadas festivas promovidas por el Movimiento de los Focolares, del 24 al 28 de julio.

Una peculiar aportación a nuestro continente europeo en estos tiempos tan convulsos, e inmerso en un mundo global. Objetivo de esta convivencia ha sido fortalecer los vínculos entre los diferentes pueblos de Europa partiendo de los ciudadanos y de la sociedad civil, para dar una aportación real a la fraternidad del continente y a la paz.

Los testimonios han aportado una fuerte dimensión ecuménica, como el de Wim y Elma de la iglesia protestante de Holanda; la apertura interreligiosa de Mardía, sufi, acompañada de su familia; el compromiso concreto por una ecología integral; el empeño por una Europa unida, evidenciado por el proyecto en marcha en Bruxelas con la aportación plural de ciudadanos del este y del oeste europeo.

La convocatoria, celebrada bajo el título Un camino hacia la Paz, ha tenido su sede central en el Centro Mariápolis Luminosa (Las Rozas de Madrid) y ha reunido a casi 200 participantes, con un alto porcentaje de jóvenes y representantes de diferentes países europeos: Gran Bretaña, Alemania, Polonia, Holanda, Bélgica, Malta, Portugal, Italia y, por supuesto, España. Algunas conexiones online han permitido acoger en el auditorio, virtualmente, pero con calor y participación, a otras Mariápolis contemporáneas en Portugal, Italia y Eslovenia, donde destacaba un numeroso grupo de Ucrania.

Un entramado de mesas redondas, diálogos, talleres temáticos, intercambio de testimonios, excursiones, momentos musicales y recreativos, han permitido realizar un viaje de interioridad y de relaciones fraternas hacia la Paz, de la mano de nuestros grandes místicos españoles: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz; así como de Chiara Lubich, fundadora de los Focolares.

De hecho, un subtítulo ha acompañado el desarrollo del programa: del castillo interior al castillo exterior, lema sobre el que hizo notable hincapié el cardenal Carlos Osoro durante las horas que transcurrió en Mariápolis, en las que, además de la celebración de la santa misa, escuchó también historias de jóvenes presentes que ha reconocido «revolucionadas por la puesta en práctica del evangelio».

«“Mirad como se aman…”, es la expresión que mejor refleja mi experiencia de estos días, como se dice de las primeras comunidades cristianas», comentaba un joven de Oviedo, apenas ordenado diácono. Y añadía: «me he convencido a través de hechos concretos y cotidianos, de que esto no tiene que ver con el funcionamiento de una empresa, sino con la vida de una familia».

Los testimonios han aportado una fuerte dimensión ecuménica, como el de Wim y Elma de la iglesia protestante de Holanda; la apertura interreligiosa de Mardía, sufi, acompañada de su familia; el compromiso concreto por una ecología integral; el empeño por una Europa unida, evidenciado por el proyecto en marcha en Bruxelas con la aportación plural de ciudadanos del este y del oeste europeo, recorrido muy apreciado también por Luis Manuel Romero, Director de la Comisión Episcopal para Laicos, Familia y Vida de la CEE.

El saludo en vídeo de M. A. Shomali, Director y fundador del Instituto Internacional de Estudios Islámicos de Qom (Irán), puede resumir el mosaico multicolor que ha llenado de esperanza a los presentes: «Cada uno de nosotros somos como un ladrillo, que unidos a otros construimos el edificio de la paz universal. ¡Qué Dios esté con vosotros!».

Leer más en : ://www.focolare.org/espana/es/news/2022/07/29/un-camino-hacia-la-paz-2/?utm_source=wysija&utm_medium=email&utm_campaign=clausura+fase+diocesana