Manifiesto del XVI Congreso Católicos y Vida Pública de la ACdP: “La familia siempre: desafíos y esperanza”

La Asociación Católica de Propagandistas y su obra la Fundación Universitaria San Pablo-CEU organizadoras de los Congresos “Católicos y Vida Pública”, al término del Decimosexto Congreso titulado “La familia siempre. Desafíos y esperanza” quiere manifestar que ha sido la situación actual que hoy vive la institución familiar en el ámbito de lo social, cultural, político, económico y religioso, lo que nos ha llevado a elegir “la familia” como tema central de este Congreso, con la idea de analizar los problemas a los que se enfrenta y el deseo de ofrecer propuestas generadoras de esperanza.
Tras la conclusión del Congreso, manifestamos lo siguiente:
PRIMERO
Afirmamos que la familia es la unión y comunión de dos personas, hombre y mujer, comprometidos en el proyecto de formar un hogar donde brote el don de la vida a través de los hijos. Es en la familia donde se quiere a la persona tan sólo por ser, y por ello es la principal institución que garantiza el soporte de los miembros más desfavorecidos o dependientes: niños, discapacitados, mayores o, como ocurre hoy en día, los desempleados.
SEGUNDO
Reconocemos a la familia como la principal escuela de humanidad donde los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, transmisores de principios, valores y virtudes. Se ha de facilitar este derecho-deber educativo de los padres, para que estos puedan elegir los centros docentes cuyo ideario garantice también la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
TERCERO
Denunciamos la intromisión del Estado en la educación afectivo-sexual de los niños y jóvenes, mediante la infiltración en los ámbitos educativos de la “ideología del género”, que pretende diseñar la sexualidad y su ejercicio al margen de los referentes de la antropología adecuada e integral.
CUARTO
Hacemos nuestras las palabras del Papa Francisco cuando dice que “El aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja” (Evangelii Gaudium, 66) Por ello, denunciamos la falta de políticas familiares justas y adecuadas en nuestra sociedad, donde prima una concepción materialista que excluye de la vida social la búsqueda de los valores y dimensiones de trascendencia propias del ser humano.
Es evidente que la familia necesita una atención prioritaria por parte de los gobiernos, las administraciones e instituciones públicas en el marco de su defensa y necesidades como son: la conciliación trabajo-familia, la protección de la vida y la educación.
Todo lo cual nos lleva a exigir de las administraciones públicas lo siguiente:
1. Legislaciones para la familia congruentes con su verdadera identidad.
2. Políticas sociales de ayudas a las familias con especiales dificultades, como la viudedad, la separación conyugal, la discapacidad, ancianidad o enfermedad de alguno de sus miembros.
3. Una política laboral que permita a los matrimonios jóvenes afrontar el futuro con seguridad, a las mujeres ser madres, a los hombres ser padres y tanto a madres como padres, cuidar de sus hijos y dedicar tiempo a la convivencia familiar.
4. Leyes que defiendan la vida del no nacido desde el mismo instante de su concepción hasta el momento de su muerte natural.
Ante los graves problemas a los que se enfrentan hoy en día las familias, queremos manifestar nuestra admiración por la fidelidad generosa de tantos matrimonios que viven estas pruebas con fortaleza, entrega, fe y amor. Así como por el testimonio de unión y ayuda mutua que demuestran cada día, abuelos, hermanos, tíos y primos, toda la familia.
Queremos también expresar nuestra cercanía y comprensión a las familias desunidas y rotas, cuyos miembros sufren con frecuencia la falta de confianza y apoyo.
Dios mismo, en su Trinidad Santa, se nos ha revelado como familia de amor, y hemos comprendido que el matrimonio y la familia son la imagen del amor de Dios. Así nos lo recuerda el Papa Francisco en sus catequesis: “cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del Matrimonio, Dios, por decirlo así, se “refleja” en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor”.
Recurrimos a la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret para que la Iglesia en España, y en todas las naciones de la tierra, pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia”.
Madrid, domingo 16 de noviembre de 2014.

 

Pueden encontrar más información del congreso aqui: http://www.congreso.ceu.es/index.php

Marcar como favorito enlace permanente.

Comentarios cerrados.