Hermandades del trabajo: Manifiesto del 1ª de Mayo de 2015: “Trabajador, tienes derecho a un futuro digno”.

En los últimos años, con motivo del Primero de Mayo, fiesta del trabajo y de San José Obrero, las HERMANDADES DEL TRABAJO hemos venido manifestando nuestra preocupación, denunciando la situación de paro y precariedad que viven los trabajadores y sus familias, exigiendo responsabilidad, solidaridad y justicia. Así lo declaran los títulos de los últimos manifiestos: CONTRA LA CRISIS ECÓNOMICA, SOLIDARIDAD SOCIAL (2009), LA SITUACION ES DRAMÁTICA (2010), A FAVOR DE UN PACTO COMÚN POR EL EMPLEO (2011), SITUACION GRAVE PERO NO DESESPERADA. HHT A FAVOR DEL BIEN COMÚN (2012), UNIDOS CONTRA LA CRISIS (2013) y ANTE LA PRECARIEDAD, SOLIDARIDAD Y JUSTICIA SOCIAL (2014).
Los siete últimos años de crisis económico-financiera, de aumento de deuda pública y fuertes ajustes fiscales, han producido un descenso en la riqueza nacional; causando el cierre de numerosas empresas y el aumento del paro hasta unas cifras insoportables para una sociedad justa y que persiga una armónica convivencia social. Adicionalmente, las fuertes subidas de impuestos han castigado el poder adquisitivo de las clases medias, constatando que muy pocas personas y familias han salido indemnes de esta crisis. Aunque, en el último año, se ha producido un relativo crecimiento de la economía y una reducción del número de desempleados, todavía permanece una gran bolsa de trabajadores que no han alcanzado el ansiado contrato laboral.
LA REALIDAD SOCIAL ACTUAL

Desde una mirada cierta a la realidad social que nos interpela, es fácil constatar que entre nosotros ha crecido la pobreza y la desigualdad. Cada vez más, la sociedad española está formada por muchos trabajadores pobres y una minoría privilegiada muy rica. Las cifras confirman nuestra preocupación y han hecho saltar todas las alarmas. En efecto, si por un lado es inquietante el que uno de cada cuatro que quieren trabajar esté en el paro; el que uno de cada tres parados no cobre prestación alguna, el que uno de cada dos jóvenes no tenga trabajo, y el que más de dos millones de niños viven por debajo del umbral de la pobreza, trece millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social y cinco millones en situación de exclusión severa. Por otro es escandaloso constatar que en este tiempo de crisis un pequeño grupo de personas han seguido acumulando la riqueza. Cómo justificar que el 1% de la población española tenga el 27% de la riqueza y que el 10% acapare hasta más del 55%. Realmente es escandaloso. El panorama dibujado en los últimos años es de una clase media empobrecida, que ha convertido a España en uno de los países más desiguales de la Unión Europea.

De nada vale seguir pregonando las grandes cifras macroeconómicas que manifiestan una mejoría global de la economía española, si no se afrontan de un modo decidido las causas que afectan directamente a los derechos del ciudadano de a pie. Son de todos conocidas estas causas que amenazan de un modo especial a los trabajadores y sus familias: el desempleo y la precariedad laboral, las desigualdades laborales existentes entre hombres y mujeres, el descenso de los sistemas de protección social y familiar, la crisis de educación, las desigualdades territoriales, el problema recaudatorio en razón de la economía sumergida, el fraude fiscal y la corrupción… La unión de todos estos factores es lo que ha llevado a que la pobreza y la desigualdad sean más extensas y más intensas, con el riesgo de volverse crónica.

CREACIÓN DE EMPLEO DECENTE: UNA PRIORIDAD POLÍTICA Y SOCIAL

El desafío decisivo que hoy tiene planteada la sociedad española es que todos los que hoy carecen de empleo puedan, a medio plazo, lograr un trabajo decente, cuestión que consideramos esencial para su vida y la de sus familias.

Como nos lo recuerda el Papa Francisco: “Es hora de favorecer las políticas de empleo, pero es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo, garantizando también las condiciones adecuadas para su desarrollo. (Discurso al Parlamento Europeo, en Estrasburgo, Francia, 25.XI.2014).

En este año, en el que se van a dar más citas electorales que nunca, los ciudadanos junto con nuestros políticos debemos sentirnos interpelados por la gravedad de la situación y acometer de una vez por todas las soluciones que puedan generar un proyecto común, en el que nadie quede excluido. Es el momento de revalorizar la Política con mayúscula; de recuperar la implicación de todos en la “cosa pública”, reconociendo la política como una actividad profundamente noble y valiosa que tiene como objetivo el de construir una sociedad más digna y justa, donde los partidos políticos deben considerarse instrumentos al servicio del bien común y no fines en sí mismos.

En la coyuntura electoral en que nos encontramos, es fundamental que se ponga como centro del debate a la persona y no a la economía, al trabajo y no el capital, al trabajador y no los instrumentos materiales. El desempleo, la pobreza y la exclusión nos obligan a exigir a los partidos políticos a que pongan
en marcha una serie de medidas contra el paro y la precariedad laboral. Cada vez es más urgente la creación de un empleo decente; la instauración de una nueva política fiscal sostenible, progresiva y equitativa complementada por una lucha eficaz contra el fraude; la implementación de políticas públicas de ayuda a familias; la recuperación de los servicios sociales públicos; y una educación y sanidad de calidad abierta a todos, también a los inmigrantes.

Por otro lado, instamos a todos los ciudadanos a una mayor implicación en la vida política y social. Nuestra participación no es solo un derecho, también es un deber. Nadie debe sentirse eximido de esta responsabilidad ni resignarse a asumir un simple papel de espectadores-gobernados. Todos debemos participar activamente en la construcción de un nuevo espacio público en el que debatamos los verdaderos problemas que nos preocupan y afectan y busquemos las soluciones más convenientes.

SIN TRABAJO NO HAY DIGNIDAD NI FUTURO

Ante esta realidad de pobreza y desigualdad que viven muchas personas, especialmente, los trabajadores en paro y en precario, los jóvenes sin empleo y obligados a emigrar, los mayores de 45 años con pocas posibilidades de encontrar un trabajo, los autónomos y pequeños empresarios que cierran su negocios por falta de créditos y ayudas públicas, los inmigrantes que han perdido trabajo y familia, las personas mayores que viven en precariedad, las HERMANDADES DEL TRABAJO, como asociación de trabajadores cristianos, nos sentimos comprometidos en seguir luchando por la dignidad y los derechos de los trabajadores (punto 1 del Ideario). En palabras de papa Francisco “una sociedad que no da trabajo no es justa” (Cerdeña, 22-IX-2013). Nosotros no podemos ni queremos ser cómplices de esa injusticia. Nuestros medios son escasos y nuestra contribución solo puede ser humilde: humilde pero decidida. Los miembros de nuestro Movimiento no queremos permanecer impasibles ante el destino fatal que parece amenazar a millones de trabajadores. Por eso, como un elemento de nuestra implicación, exigimos a los políticos actitudes y comportamientos éticos que promuevan acuerdos y pactos sociales que hagan frente a las causas de la pobreza y la desigualdad.

Finalmente, hacemos un llamamiento a los que tienen más recursos, a esos hombres y mujeres de buena voluntad que, teniendo abundancia de medios, pueden comprometerse con la justicia social creando empresas y puestos de trabajo donde el propio trabajador pueda fraguar el futuro de su familia y el suyo propio. El trabajador no necesita tutelas, necesita un trabajo digno.

CONSEJO NACIONAL DE ESPAÑA.

Declaración final de la Jornada 2015 “Por el derecho a un trabajo decente”

Los días 10, 11 y 12 de abril se celebraron en la ciudad de Lleida las Jornadas anuales de Justicia y Paz bajo el título Por el derecho a un trabajo decente.

En primer lugar, queremos agradecer el apoyo de la Universitat de Lleida y del Obispado de la diócesis de Lleida en la organización y realización de las jornadas, así como la participación de los ponentes de las conferencias y de las mesas redondas, personas pertenecientes a organismos internacionales (OIT), universidades (Universidad de Salamanca), sindicatos (CCOO y UGT) y patronal (COELL) y a movimientos mundiales, estatales y locales de trabajadores cristianos (MMTC, HOAC y ACO).

De las ideas y reflexiones que han surgido, queremos destacar las siguientes:

​ – ​La reivindicación a un trabajo decente es una necesidad imperiosa en estos momentos dadas las circunstancias de desempleo y precariedad laboral dominantes en el llamado “mercado de trabajo” mundial y especialmente en el español.

​ – ​Que a la hora de valorar el empleo hay que tener en cuenta tanto la cantidad (número de empleos) como la calidad (estabilidad, salarios, ambiente laboral, etc.) del mismo porque ambas perspectivas son igual de importantes para garantizar el bienestar óptimo de la ciudadanía.

​​- ​Que la recuperación económica que se está anunciando no viene acompañada por la creación de empleo suficiente y que por este motivo corremos el riesgo de entrar en un período de crecimiento sin empleo no visto en anteriores fases del ciclo económico.
​​​ – ​Que la recuperación económica será muy lenta, por lo que esta crisis llevará a consecuencias estructurales graves como la exclusión social de colectivos de población, como los parados de larga duración, que difícilmente volverán a trabajar y, por consiguiente, a recibir rentas del trabajo, lo que les llevará a perder capacidades profesionales adquiridas y perspectivas laborales futuras.

​ – ​Que la mayor parte del empleo temporal y a tiempo parcial, que está siendo la base del empleo que se va generando, es involuntario, por lo que muchas y muchos trabajadores no verán satisfechas sus necesidades básicas de subsistencia con dignidad, aun disponiendo de un puesto de trabajo.

​ – ​Que todo lo anterior lleva a un desafío al sistema de protección social, porque el porcentaje de población en riesgo de pobreza y exclusión social es elevado. El número de hogares sin ocupados y sin ingresos laborales ha ido aumentando de forma ininterrumpida.

​ – ​Que las políticas de estímulo han sido insuficientes y poco eficaces y que las de austeridad se han basado en ajustes que han recaído de forma sistemática, y casi exclusiva, en el mercado de trabajo y en las condiciones laborales.

​ – ​Que las políticas activas de empleo aplicadas no se han adaptado a las necesidades que los cambios económicos y sociales acaecidos en las últimas décadas y la crisis profunda económica que aún padecemos ha ido surgiendo. Es necesaria una modernización, una nueva perspectiva y una adaptación de las mismas, con el objetivo de mejorar las posibilidades de inserción laboral de los trabajadores que en estos momentos se encuentran sin empleo.
Todas estas situaciones destacadas nos llevan a una reflexión profunda sobre la orientación de las políticas económicas y sociales y sobre las acciones que las trabajadoras y trabajadores del mundo hemos de llevar a cabo. Para ello es necesario:

​ – ​Que las políticas activas de empleo eviten la salida del mercado de trabajo y aumenten las competencias de las trabajadoras y trabajadores, por lo que sus programas deben estar bien orientados.

​ – ​La colaboración de los agentes sociales, una rigurosa evaluación de estas políticas y una dotación suficiente de recursos económicos para las agencias de intermediación, preferentemente públicas.

​ – ​Un sistema de protección social que esté bien diseñado con el objetivo de reducir la pobreza y las desigualdades sociales, de estabilizar la demanda de empleo y de reducir el desempleo.

​ – ​El diálogo social y negociación colectiva como instrumentos imprescindibles para la cohesión social.

Como organización de iglesia valoramos la aportación que la Doctrina Social de la Iglesia en la que se nos indica que el trabajo:

​ – ​Ha de ser expresión de la dignidad esencial de todo hombre y de toda mujer, es decir, un trabajo libremente elegido y vinculado al desarrollo de su comunidad, en el que todos los trabajadores sean respetados y que sirva para la satisfacción de las necesidades propias y de sus familias.

​ – ​Debe contribuir a la plena realización de las personas en sus ámbitos social, personal, familiar y espiritual.

​ – ​Debe asegurar una condición digna a los trabajadores que llegan a la jubilación.

Y que así mismo se debe garantizar:
​ – ​La organización libre de los trabajadores para poder oír su voz y el respeto al derecho de reunión y de asociación.

​ – ​El cumplimiento de los derechos más elementales de los trabajadores en el sentido de disponer de una remuneración justa, de descanso, de ambientes de trabajo y de procesos productivos que no comporten perjuicio a su salud física y que no dañen su integridad moral.

​ – ​El derecho a subsidios adecuados indispensables para la subsistencia de los trabajadores en paro y de sus familias, a pensiones y a una seguridad social para la vejez, la enfermedad y la siniestralidad laboral.

En palabras del papa Francisco: “es necesario sobre todo volver a dar dignidad al trabajo”.

Además, en estas jornadas hemos conocido las acciones y actividades que llevan a cabo movimientos de trabajadores cristianos en su compromiso evangélico en el mundo del trabajo: el Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC) y la Acción Católica Obrera (ACO) de Catalunya. A través de su ejemplo hemos aprendido cómo se puede profundizar en la fe bajo este compromiso y cómo llevando cabo actuaciones en favor de la defensa de los derechos de los trabajadores se pueden mejorar las condiciones de trabajo y de vida de aquellos colectivos de población más desfavorecidos, víctimas de las políticas más agresivas de la lógica neoliberal. En este sentido nos adherimos a la reclamación del MMTC (y otras organizaciones) para que el trabajo decente sea recogido como como una prioridad específica básica y elemental en la agenda de desarrollo post-2015 de las Naciones Unidas.
Por todo ello, ponemos de manifiesto la necesidad de que la ciudadanía, los agentes sociales y los representantes de las instituciones públicas, debemos tomar consciencia, responsabilizarnos y actuar, cada uno dentro de sus posibilidades, ante las necesidades de cambio en las estructuras del mercado de trabajo. Creemos que es necesaria una reorientación en las políticas sociales y laborales que se están aplicando. Tenemos la obligación de hacer lo posible para mejorar las condiciones laborales, en su conjunto, y hacer del trabajo una actividad que dignifique a las personas y les permita vivir una vida más decente.

Rafael Allepuz Capdevilla

Justicia y Paz

 

HOAC y JOC: Comunicado 1 de mayo de 2015 • Día internacional del trabajo

En twitter #1mayoTrabajoDigno

Celebramos un año más el 1º de mayo, día festivo y reivindicativo para el movimiento obrero en todo el mundo, y día también de celebración en nuestra Iglesia, fiesta de San José Obrero, trabajador que nos mostró la dignidad de ser un obrero, herencia que compartió con el propio Jesús.

Para la Juventud Obrera Cristiana (JOC) y la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), movimientos de militantes obreros cristianos, este día es especial por doble motivo. Como trabajadores, porque lo celebramos codo con codo con nuestros hermanospara que se realice de una vez la dignidad que no vemos reconocida, y como cristianos, porque en Jesús obrero tenemos el mejor fundamento de poder conseguir la utopía que anhelamos: una sociedad de hermanos donde todos y todas podamos tener un trabajo digno que nos permita nuestro sostenimiento y el de nuestras familias, nuestra realización personal y nuestra contribución a esa sociedad mejor (CV, 63).

Celebramos este 1º de mayo MIRANDO AL PASADO. Esta fiesta nació a finales del siglo XIX, en París. Se concibió como jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a aquellas y aquellos que murieron por reivindicar los tres 8 –8 horas de trabajo, 8 de descanso y 8 para la relación social– y marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial, de manera que el 1 de mayo quedó consagrado como día para manifestar la inalienable dignidad del trabajador frente al capital. Hoy nos seguimos preguntando ¿cuántas movilizaciones seguirán siendo necesarias para que se acaben aceptando las más justas reivindicaciones del mundo del trabajo? ¿Cuántas más para que recobremos la conciencia de la dignidad de las personas como lo más sagrado?

La Iglesia hemos ido acompañando a lo largo de la historia los procesos de cambio, intentando iluminar desde la fe los acontecimientos y la realidad social cambiante. Quizá muchas veces con nuestras sombras, en forma de tibieza, de confusión o de diagnósticos equivocados. A la vez también, con indiscutibles llamadas y manifestaciones en defensa de la dignidad de las personas: “Cuando la vida social –también el trabajo- pone en el centro al dinero, y no a la persona, negamos la primacía del ser humano sobre las cosas, negamos la primacía de Dios” (EG 55).

Hoy nos encontramos con graves situaciones de desempleo, desigualdad, pobreza y precariedad, en todo el mundo. Son signo y consecuencia de una forma de hacer y funcionar en la que la lógica prevalente es la del dinero, no la de procurar garantizar el bien-ser o bien-vivir de todas las personas.

El último informe Foessa indica cómo la crisis está causando un riesgo de falta de cohesión social en España que se ha fundamentado en estos últimos años en el incremento de la desigualdad, el aumento del desempleo, el descenso de los sistemas de protección social, el desgaste de los mecanismos de protección familiar, las desigualdades territoriales y las dificultades recaudatorias, debidas a la economía sumergida y el fraude fiscal.

Cuando observamos esta realidad, no podemos olvidar, como dice el Papa Francisco, que“el desempleo es consecuencia de un sistema globalizado en el cual el dinero es el ídolo y el único que manda”, o que “se descarta a los jóvenes y a los ancianos”.

No vivimos tiempos de recuperación laboral y social en nuestro país cuando:

■ Hay más de 12 millones de pobres, mientras que la riqueza de los más ricos sigue aumentando.
■ Persisten tasas desempleo superiores al 23%, y la precariedad laboral es cada vez mayor.
■ El 90% de los empleos creados en los últimos años son temporales, y muchos a tiempo parcial
■ Los trabajadores pobres superan ya el 12%.
■ En 1.700.000 familias, ninguno de su miembros tiene empleo y más de 700.000 no tienen ningún ingreso.
■ Más de la mitad de los desempleados (55,71%) ya no cobra ningún tipo de prestación.
■ Los desahucios siguen siendo una lacra para tantas familias arruinadas. Según el INE, fueron 184 al día en 2013, y se incrementaron un 7,8% en 2014.
■ La mitad de los y las jóvenes están en desempleo, muchos abocados a la emigración forzosa, ocupando puestos de cualificación inferior a su nivel de estudios…
■ Las personas inmigrantes engrosan la bolsa de la economía sumergida y tienen los peores salarios.
■ La brecha salarial entre ambos sexos sigue aumentando, (…)

Esta situación, estos datos, son fuente de indignación y de dolor. También son una llamada a nuestra conciencia. No se puede construir un mundo que camine hacia la igualdad y la justicia desde las premisas sobre las que funciona nuestra economía nacional e internacional, nuestras relaciones laborales, nuestro funcionamiento social. No hay remedio si no empezamos a poner a las personas y a las familias, especialmente a las más empobrecidas y castigadas, en el centro. Por eso queremos LUCHAR EL PRESENTE, tratando de ser alza-voz del sufrimiento y las esperanzas de tantas personas trabajadoras y sus familias “He oído el clamor de mi pueblo” (Ex 6,5)

En el mundo obrero y del trabajo necesitamos que se promuevan políticas:

■ que recuperen el sentido humano del trabajo,
■ que promuevan trabajo digno,
■ que pongan sus objetivos en erradicar la pobreza y la desigualdad,
■ que fomenten una verdadera participación ciudadana,
■ que defiendan los derechos sociales como un deber de justicia,
■ que defiendan la vida en todas sus etapas.

Ante esta situación recordamos las recientes palabras del Papa Francisco: “No es suficiente con que los pobres recojan migajas que caen de la mesa de los ricos, hay bienes básicos como la tierra, el trabajo y la casa, además de servicios públicos como salud, educación, seguridad o medio ambiente, de los que ningún ser humano debería quedar excluido (…). Mientras no se logre una distribución equitativa de la riqueza, no se lograrán resolver los males de la humanidad”. (Acto inaugural de la VII Cumbre de las Américas).

Y como seguidores de Jesús de Nazaret en su Iglesia y como testigos de la resurrección,anunciamos la esperanza como programa de acción. Esperanza que nos ayude a cambiar la manera de sentir, pensar y actuar, superando los viejos planteamientos capitalistas del beneficio como único motor posible de la historia, para ir alumbrando yCONSTRUYENDO EL FUTURO, como ya ocurre en muchas partes, alternativas que vayan generando una nueva realidad desde la dignidad y la fraternidad donde la persona sea lo primero.

HOAC: Actividades abiertas de los Cursos de Verano

Dentro de los cursos de verano de  la HOACque se celebran en Ávila del 14 al 23 de julio, se convocan varias actividades abiertas. El martes 15 de julio tendrá lugar la conferencia “Trabajo digno, alegría del Evangelio”, por Elio Gasda, teólogo de la Universidad de Belo Horizonte (Brasil). Será a las 20.00 horas en CITES, calle Arroyo Vacas s/n. El lunes 21 de julio se celebrará una eucaristía presidida por D. Jesús García Burillo, obispo de Ávila. Será a las 19.00 horas en la catedral de Ávila. Al finalizar la eucaristía, a las 20.00 horas, se realizará un gesto público en la Plaza de la Catedral bajo el lema: “Trabajo digno para una sociedad decente”.

Extraido de: http://www.hoac.es/2014/07/08/avila-actividades-en-el-dia-de-la-hoac/

Hermandades del Trabajo: Jornadas de Formación.

Las Hermandades del Trabajo clausuran el trabajo de formación a nivel nacional los próximos 14 y 15 de junio en unas Jornadas de Formación. Tendrán lugar en la Residencia Ariane, en Mareny Vilches (Valencia).

Está previstan dos ponencias par el sábado: una primera, “El derecho al trabajo en tiempos de crisis: un análisis constructivo desde la economía a la luz de la DSI.”  de la que se encargará  el Profesor Thomas Baumert, del Instituto de Análisis Industrial y Financiero, Universidad Complutense de Madrid,  Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales. La segunda será la impartida por Don Antonio Corbí, Consiliario Nacional de HHT y que tiene como título “El trabajo en la Encíclica Laborem Exercens”.

Pueden informarse con más profundidad en:

Comisión Nacional, C/ Juan de Austria, 6, Bajo-b Tf. 914450393

Tf. de Valencia: 963912790  y 617936327.       hermandadestrabajo@yahoo.es