"Fe en los jóvenes" – XX Congreso Católicos y Vida Pública

Congreso Catolicos y Vida Publica
Desde la Asociación Católica de Propagandistas animan a todos a participar en el XX Congreso de Católicos y Vida Pública que, con el título “Fe en los jóvenes”, se celebrará del 16 al 18 de noviembre próximo.
Encontraréis toda la información en: www.congreso.ceu.es

ACDP: Abierto el plazo para presentar comunicaciones en el XVIII Congreso Católicos y Vida Pública: “YO SOY CRISTIANO”

La Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU han abierto el plazo para la presentación de comunicaciones del XVIII Congreso Católicos y Vida Pública, que se celebrará los días 11, 12 y 13 de noviembre bajo el título “Yo soy Cristiano: hechos y propuestas”.

Este Congreso recoge el espíritu del Papa Francisco e invita a los participantes a manifestar con orgullo primero, su condición de cristianos y, segundo, mostrar el verdadero rostro de la Iglesia en su constante preocupación por el ser humano y, consecuentemente, por la sociedad en la que vive. La Fe en la persona de Cristo, en su estilo de vida y en sus enseñanzas, lleva a los cristianos a vivir esa Fe en su realidad social y cultural, porque es en el terreno de la realidad donde el cristianismo está llamado a mostrar la Verdad.
A lo largo del Congreso se pondrá vivir en primera persona la presencia del cristiano en diferentes ámbitos de la sociedad: educación, política, cultura, economía y ecología, junto a la ayuda y acogida a los más necesitados. Además, en este Año Santo de la Misericordia en el que estamos, estará muy presente el testimonio de los cristianos que hoy son perseguidos por el simple hecho de serlo, y de aquellos que huyen de las guerras y la pobreza, buscando en nuestra sociedad la dignidad que como seres humanos les corresponde.
Será un congreso centrado en “hechos y propuestas”, en realidades y soluciones. Un Congreso abierto a creyentes y no creyentes. Un Congreso de Católicos en la Vida Pública.
El Congreso Católicos y Vida Pública, organizado por la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Universitaria San Pablo CEU, que se celebra desde 1999, tiene el objetivo de crear un foro de encuentro y reflexión, para así adecuar la sociedad a todas las dimensiones del ser humano.

Convocatoria XVII Congreso Católicos y Vida Pública.

La Asociación Católica de Propagandistas está organizando el XVII Congreso Católicos y Vida Pública bajo el lema “Construir la democracia: responsabilidad y bien común” que se celebrará los días 13, 14 y 15 de noviembre de 2015. Les adjunto la carta de presentación del congreso, además de animarles no sólo a asistir sino también a participar. Pueden encontrar más información en la página web www.congreso.ceu.es.

Estimados amigos:
El Congreso Católicos y Vida Pública es hoy una realidad arraigada y un referente dentro del catolicismo social español. Es un hecho realizado con el esfuerzo de muchas personas que pretende hacer resurgir la presencia cristiana dentro de nuestra sociedad, que está necesitada de Dios. El Evangelio tiene que ser luz que ilumine la vida de cada hombre, por eso el Congreso quiere hacer visible este deseo y contribuir a la presencia de Dios en la vida pública mediante el testimonio cristiano.
La Asociación Católica de Propagandistas y su Obra la Fundación Universitaria San Pablo CEU continúan con este proyecto conscientes, quizá hoy más que nunca, de su responsabilidad a la hora de hacer visible a Cristo en medio de nuestra sociedad. Los católicos tenemos que conseguir entendernos y que aprobemos nuestras asignaturas pendientes: la cultura y la política.
Durante estos años, la gran familia del Congreso ha expresado esta esperanza profunda pues se producen debates e intervenciones de gran hondura intelectual respecto a los grandes retos de nuestra sociedad. Es su dimensión académica e intelectual. Al mismo tiempo, todos tenemos la necesidad de hacer visible en nuestras vidas y en toda la sociedad la propuesta atractiva y revitalizadora que para el hombre tiene el cristianismo. Por eso, no sólo estamos preocupados por el presente, sino también por el futuro.
Y no podemos, ni debemos, olvidar el futuro. Desde hace unas cuantas ediciones los niños son también los protagonistas del Congreso. Se puede decir que en el Congreso puede participar toda la familia: desde los mayores a los más pequeños. De hecho, el Congreso Infantil, no es un anexo del Congreso, sino que es el Congreso. En él, los más pequeños se forman para ser capaces de discernir lo bueno de lo malo y sentirse protagonistas.
Además, este año incluimos como novedad el Congreso Juvenil. Jóvenes de entre 13 y 18 años podrán participar a través de diversas actividades especialmente diseñadas para ellos. Por otro lado, los jóvenes a partir de los 18 años tendrán su espacio con una mesa en la que se abordarán temas relacionados con sus inquietudes. Serán también actores de la Noche Joven en la que tendrán un encuentro cultural y música en vivo.
Rafael Ortega
Director del Congreso Católicos y Vida Pública

Manifiesto del XVI Congreso Católicos y Vida Pública de la ACdP: “La familia siempre: desafíos y esperanza”

La Asociación Católica de Propagandistas y su obra la Fundación Universitaria San Pablo-CEU organizadoras de los Congresos “Católicos y Vida Pública”, al término del Decimosexto Congreso titulado “La familia siempre. Desafíos y esperanza” quiere manifestar que ha sido la situación actual que hoy vive la institución familiar en el ámbito de lo social, cultural, político, económico y religioso, lo que nos ha llevado a elegir “la familia” como tema central de este Congreso, con la idea de analizar los problemas a los que se enfrenta y el deseo de ofrecer propuestas generadoras de esperanza.
Tras la conclusión del Congreso, manifestamos lo siguiente:
PRIMERO
Afirmamos que la familia es la unión y comunión de dos personas, hombre y mujer, comprometidos en el proyecto de formar un hogar donde brote el don de la vida a través de los hijos. Es en la familia donde se quiere a la persona tan sólo por ser, y por ello es la principal institución que garantiza el soporte de los miembros más desfavorecidos o dependientes: niños, discapacitados, mayores o, como ocurre hoy en día, los desempleados.
SEGUNDO
Reconocemos a la familia como la principal escuela de humanidad donde los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos, transmisores de principios, valores y virtudes. Se ha de facilitar este derecho-deber educativo de los padres, para que estos puedan elegir los centros docentes cuyo ideario garantice también la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
TERCERO
Denunciamos la intromisión del Estado en la educación afectivo-sexual de los niños y jóvenes, mediante la infiltración en los ámbitos educativos de la “ideología del género”, que pretende diseñar la sexualidad y su ejercicio al margen de los referentes de la antropología adecuada e integral.
CUARTO
Hacemos nuestras las palabras del Papa Francisco cuando dice que “El aporte indispensable del matrimonio a la sociedad supera el nivel de la emotividad y el de las necesidades circunstanciales de la pareja” (Evangelii Gaudium, 66) Por ello, denunciamos la falta de políticas familiares justas y adecuadas en nuestra sociedad, donde prima una concepción materialista que excluye de la vida social la búsqueda de los valores y dimensiones de trascendencia propias del ser humano.
Es evidente que la familia necesita una atención prioritaria por parte de los gobiernos, las administraciones e instituciones públicas en el marco de su defensa y necesidades como son: la conciliación trabajo-familia, la protección de la vida y la educación.
Todo lo cual nos lleva a exigir de las administraciones públicas lo siguiente:
1. Legislaciones para la familia congruentes con su verdadera identidad.
2. Políticas sociales de ayudas a las familias con especiales dificultades, como la viudedad, la separación conyugal, la discapacidad, ancianidad o enfermedad de alguno de sus miembros.
3. Una política laboral que permita a los matrimonios jóvenes afrontar el futuro con seguridad, a las mujeres ser madres, a los hombres ser padres y tanto a madres como padres, cuidar de sus hijos y dedicar tiempo a la convivencia familiar.
4. Leyes que defiendan la vida del no nacido desde el mismo instante de su concepción hasta el momento de su muerte natural.
Ante los graves problemas a los que se enfrentan hoy en día las familias, queremos manifestar nuestra admiración por la fidelidad generosa de tantos matrimonios que viven estas pruebas con fortaleza, entrega, fe y amor. Así como por el testimonio de unión y ayuda mutua que demuestran cada día, abuelos, hermanos, tíos y primos, toda la familia.
Queremos también expresar nuestra cercanía y comprensión a las familias desunidas y rotas, cuyos miembros sufren con frecuencia la falta de confianza y apoyo.
Dios mismo, en su Trinidad Santa, se nos ha revelado como familia de amor, y hemos comprendido que el matrimonio y la familia son la imagen del amor de Dios. Así nos lo recuerda el Papa Francisco en sus catequesis: “cuando un hombre y una mujer celebran el sacramento del Matrimonio, Dios, por decirlo así, se “refleja” en ellos, imprime en ellos los propios rasgos y el carácter indeleble de su amor”.
Recurrimos a la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret para que la Iglesia en España, y en todas las naciones de la tierra, pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y por medio de la familia”.
Madrid, domingo 16 de noviembre de 2014.

 

Pueden encontrar más información del congreso aqui: http://www.congreso.ceu.es/index.php

ACDP: Manifiesto del XV Congreso Católicos y Vida Pública “España: Razones para la esperanza”

Camino Cañón, nuestra presidenta, asistió al acto

Camino Cañón, nuestra presidenta, asistió al acto

La Asociación Católica de Propagandistas, organizadora de los Congresos Católicos y Vida Pública, al término del Decimoquinto dedicado a ESPAÑA: RAZONES PARA LA ESPERANZA,

MANIFIESTA:

Este XV Congreso ha querido poner de relieve las razones y motivos que sostienen e impulsan una verdadera esperanza para España a pesar de las circunstancias, actitudes y presagios que parecen sembrar en muchos el desaliento. Nuestra atención a la presente realidad de España se ha extendido además necesariamente al contexto europeo y mundial en que ésta se inserta, pues no caben hoy consideraciones ni soluciones aisladas. Las sesiones generales y las numerosas mesas redondas han ofrecido, en efecto, el análisis de decisivos ámbitos de la actual realidad española desde una perspectiva global.
Frente a quienes consideran que el objetivo primero, cuando no exclusivo, de toda política en este momento es superar la crisis económica, sin referencia ética alguna, el Congreso ha querido poner el acento en las raíces y efectos morales de semejante crisis. Y, en consonancia con esta visión más profunda de la realidad, propugna una política que esté guiada por una verdadera antropología integral, al servicio del bien común.
Asimismo el Congreso nos ha recordado con especial énfasis que esa política integral es algo que nos incumbe a todos los ciudadanos, según sus circunstancias y capacidades, y de modo especial ha subrayado el carácter ineludible del compromiso político al que hemos de sentirnos muy directamente llamados los católicos, compromiso que podemos y debemos hacer realidad por muy diversos cauces.
El Congreso se ha hecho eco de la necesidad amplia y hondamente sentida por todos de revitalizar la sociedad mediante una profunda regeneración intelectual y moral.

  • Esta regeneración ha de llevarse a cabo en los más diversos campos de actividad y de modo muy especial en las mismas estructuras políticas institucionales a todos los niveles.
  • Esta regeneración supone el compromiso con la verdad en todas las instancias y particularmente en los medios de comunicación.
  • Esta regeneración supone asimismo un compromiso con la Justicia y lleva consigo la exigencia de profundas reformas de su Administración.

Especial atención han merecido al Congreso instituciones que son los verdaderos pilares de
una sociedad sana: el matrimonio como unión indisoluble de un hombre y una mujer y la familia,
así como la Educación y la Cultura a las que ningún servicio mejor pueden prestar los poderes
públicos que el de asegurarles libertad y medios para ejercerla sin intromisiones ideológicas
manipuladoras. En continuidad con todos los anteriores, este Congreso ha hecho asimismo la más
incondicional defensa de la dignidad de toda persona y del derecho de cada una a su vida desde el
primer instante de su concepción hasta la muerte natural.
Este Congreso ha sido especialmente sensible a fenómenos y problemas políticos y
culturales relativos a la misma estructura constitucional y territorial de España y ha acogido con
especial relieve un profundo y positivo debate entre destacadas personalidades sobre las
cuestiones que al respecto se plantean “aquí y ahora”.
El Congreso ha buscado y expuesto las razones objetivas que en la España de hoy podemos
encontrar para la esperanza y, al mismo tiempo, a través de testimonios vivos, ha puesto de relieve
que el principal motivo de esperanza es precisamente la fe, el empeño, la esperanza que cada uno
puede y debe hacer fructificar en y desde sí mismo e irradiar sobre los demás. La fuerza de esta
personal esperanza no es menos objetiva y sí más efectiva que los válidos y apreciables datos
externos que las estadísticas pueden aportar.
En esta tarea de renovación, de impulsos a la esperanza, los católicos y, muy en particular,
los laicos han de actuar como verdadero fermento de una sociedad más justa y fraternal. Y en
primer lugar los jóvenes cuya presencia en nuestros Congresos se hace cada vez más amplia, más
visible, más alegre, más esperanzadora, más creadora, más fértil… Tal como el Papa Francisco nos
repite, no podemos dejarnos arrebatar la esperanza y ni los ancianos ni los jóvenes pueden aceptar
el “descarte” que de ellos quiere hacer la dinámica de un sistema económico global
deshumanizado.
Los católicos no podemos dejar de ofrecer nuestra razón más profunda para la esperanza
que es precisamente esa sólida esperanza que, sustentada en la fe y alimentada por la caridad, el
amor, tenemos grabada en nuestro ser cristiano.
Las circunstancias ante las que tantos pueden sentirse desalentados son, desde la
perspectiva cristiana siempre joven, una tarea, una misión, un proyecto, un empeño, una aventura
subyugante: la de quienes no pierden el tiempo en añorar el pasado o en llorar sobre el presente
sino que, llenos de impulso juvenil, se enfrentan con gozo a todo un mundo al que podemos y
debemos ofrecer la gran esperanza verdaderamente fiable que es Cristo mismo.
A eso estamos llamados. Hoy: en este Año de la Fe.
Madrid, domingo 17 de noviembre de 2013.