JUSTICIA Y PAZ: DECLARACIÓN DE LA REUNIÓN DE SECRETARÍAS GENERALE JP EUROPA: “LA PAZ ES FRUTO DE LA JUSTICIA”

El 24 de febrero de 2022, el gobierno ruso lanzó una invasión brutal y no declarada de Ucrania. Al igual que muchos actores de la sociedad civil, Justicia y Paz Europa condenó inmediatamente la agresión rusa[1]. Hoy, como secretarios generales de las Comisiones de Justicia y Paz en Europa reafirmamos, sobre la base de nuestros valores y convicciones cristianas, que si bien la diplomacia sigue siendo esencial, algunos principios no son negociables, en particular el respeto a la dignidad de todo ser humano, la universalidad e indivisibilidad de los derechos humanos y el imperativo de no agresión, que es la base de la coexistencia pacífica.

No se puede establecer una paz justa[2] privando a las víctimas de sus derechos y recompensando al agresor por violar los principios fundamentales del derecho internacional. Todos los crímenes de guerra y violaciones del derecho internacional humanitario deben ser procesados de forma coherente como condición previa para la curación y la reconciliación. La doctrina social católica sobre la paz apoya explícitamente el derecho individual y colectivo a la autodefensa consagrado en el derecho internacional[3]. Esto también incluye el derecho del Estado agredido a solicitar el apoyo de terceros para asegurar su defensa. Por tanto, desde nuestra perspectiva, el derecho de Ucrania a defenderse es indiscutible y todas las entregas de armas que permitan su defensa en el marco de los imperativos de proporcionalidad y el derecho internacional humanitario son legítimas.

JUSTICIA Y PAZ: “DÍA DE EUROPA”

Como cada 9 de mayo celebramos el Día de Europa con la conmemoración de la Declaración que el 9 de Mayo de 1950 hizo Robert Schuman, entonces ministro de Asuntos Exteriores de Francia, invitando a Alemania y a todos los Estados europeos que quisieran unirse a este “experimento de paz” que supuso la creación de las Comunidad Europea del Carbón y del Acero.

Los históricos enemigos, poco después de terminar la segunda guerra mundial, empezaban juntos el camino de esta experiencia pacificadora de poner en común elementos tan esenciales para la guerra como el carbón (principal fuente energética del momento) y el acero (materia prima de las armas además de sustento de toda la industria). Desde sus inicios y hasta bien entrado el Siglo XXI este proceso de integración europea fue todo un éxito, incorporando cada vez más Estados participantes (llegamos a ser 28) y más materias para trabajar en común terminando por convertirse en la Unión Europea, organización de integración que se ocupa de casi todas las cuestiones que tienen relación con nuestra vida cotidiana.

La Unión Europea ha supuesto la creación de un “instrumento de paz” fundado en valores de dignidad, democracia, libertad, igualdad, Estado de Derecho y protección de los derechos humanos. De hecho, desde el inicio del proceso no se han vuelto a dar las guerras entre los Estados miembros que había sido una constante histórica.

No todo ha sido un camino de rosas, también ha habido momentos de desafección, como el que llegó a su culmen con la decisión del pueblo británico de abandonar la UE que se materializó en su retirada, llamada periodísticamente “Brexit” y aunque no ha tenido efecto contagio, sí llevó a la Unión a replantearse para qué sirve la UE y qué le piden sus ciudadanos. Por ello, se hizo en 2019 la convocatoria de la Conferencia sobre el Futuro de Europa, en la que todos los europeos hemos tenido ocasión de pronunciarnos sobre qué Europa queremos a través de la plataforma interactiva y multilingüe que se ha creado, para diseñar lo que queremos como casa común.

En estos momentos, la UE plantea que el futuro ha de ser verde, digital y social, con el planteamiento de transformaciones inclusivas de las que nadie quede atrás.

En las últimas dos décadas han sido varias las crisis a las que hemos tenido que hacer frente los europeos. De entre ellas creo que hay que destacar al menos cuatro: La crisis económica de 2008, que pasó de ser una crisis generada por las hipotecas a convertirse en crisis de la deuda soberana en algunos Estados europeos. La mal llamada “crisis de los refugiados” generada por los desplazamientos masivos de población en 2015 como consecuencia de la guerra en Siria para cuya acogida no estaba preparada la Unión Europea. La crisis generada por la pandemia que de manera inesperada azotó a todo el planeta. Y por último la crisis generada por la invasión rusa en Ucrania, a las puertas de la Unión Europea, pero con innegable transcendencia no sólo en nuestras relaciones con el exterior si no también en nuestros asuntos internos.

Todas estas crisis han tenido un efecto asimétrico en los distintos países europeos, en los diferentes sectores de actividad y también encontramos consecuencias más o menos perniciosas en función del nivel económico de las víctimas, pero de una u otra manera todos nos hemos visto, y nos seguimos viendo afectados por las mismas. No obstante, de todas podemos sacar una conclusión común: a mayores posibilidades de la UE de actuar en las mismas se ha hecho más llevadera la salida de la crisis. Vemos cómo se ha producido una evolución positiva desde las primeras lentas medidas a la crisis de 2008 o la desordenada acogida a los migrantes de 2015 a la compra conjunta de vacunas gratuitas para todos los europeos, e incluso para donar a terceros países, o el empuje definitivo a la salida de la crisis del COVID-19 con los fondos extraordinarios Next Generation. Y en todo ello, sin perder el norte: la recuperación ha de ser verde, digital y social.

Ante la crisis actual derivada de guerra en Ucrania, la UE ha adoptado todas las medidas a su alcance, que son pocas teniendo en cuenta que en política exterior la capacidad para adoptar medidas la conservan los Estados en su mayor parte. Esta crisis tiene claras consecuencias económicas, sobre todo energéticas que sólo podremos superar aferrándonos a los objetivos del Pacto verde (eficiencia energética, renovables y economía circular sobre todo), pero también tiene evidentes consecuencias sociales ante las que estamos llamados a actuar como ciudadanos comprometidos además de llamar la atención a las Administraciones. El flujo masivo de personas huyendo del horror de la guerra están teniendo en Europa un tratamiento jurídico simplificado con el sistema de protección temporal que les permite acceder desde el primer momento a la educación, la sanidad y el mercado laboral, pero no son pocos los inconvenientes que encuentran desde las trabas lingüísticas hasta la integración social. No sólo necesitan documentación, también ser acogidos por las sociedades que nos preciamos de ser europeos y actuar conforme a los valores que son sus señas de identidad.

En todo este proceso de construcción europea ha habido un principio inspirador que ha sido la Solidaridad, sin la que no se podría explicar todo el proceso de ampliación de la UE, pero recientemente lo vemos cuestionado en diversos entornos sociales más preocupados de que “le salgan las cuentas” que del “milagro de los panes y los peces” que produce el compartir.

Como no podría ser de otro modo, la Unión Europea es una realización laica, pero la coincidencia en los valores que la sustentan con los valores cristianos, pienso que nos deben plantear un desafío de no vivir de espaldas a este proceso, sino todo lo contrario, participar para exigir que en cada una de sus actuaciones no se separe de su esencia. Estamos llamados a participar, a implicarnos y a aprovechar las oportunidades que nos ofrece la Unión Europea. ¡Larga vida a Europa!

Marycruz Arcos, directora del Centro de Documentación Europea

JUSTICIA Y PAZ: “LA LIBERTAD DE LA PASCUA PARA PALESTINA”

El sábado siguiente después de la Pascua, cuando la celebra la Iglesia ortodoxa, la Comisión General de Justicia y Paz realizó un seminario web en el que dialogó sobre la situación del pueblo palestino.

Contamos con la presencia de Mons. Michel Sabbah, natural de Nazaret, que ha vivido en Palestina gran parte de sus 89 años. Su vida y reflexión enriquecen la presencia cristiana en ese lugar del mundo. Una tierra hoy de dos pueblos, que sigue albergando muchas confesiones religiosas. Una tierra desacralizada por ser escenario permanente de guerra.

En la apertura del seminario web nos acompañó José G. Vera, de la Comisión Episcopal de Comunicación Social, que alentó la proyección del documental sobre la vida de Sabbah como una ventana a la situación palestina, al mismo tiempo que compartió la experiencia de sus visitas, como miembro de la Coordinadora de Conferencias Episcopales para la Iglesia en Tierra Santa, transmitiendo la gran labor que realiza la comunidad cristiana, y que necesita de nuestro apoyo, sostenimiento y oración. «Hay gente como el patriarca que nos hace pensar que allí seguirá adelante la vida cristiana como un signo de presencia del pueblo de Dios, de los que seguimos a Jesús, pero también como un encuentro de fraternidad entre los pueblos porque la ayuda que prestan allí los cristianos está fuera del contexto religioso. Está al servicio de la humanidad y de la fraternidad».

Entre el público que compartió este espacio se encontraba la productora del documental, Lily Habash. Cuando pensó en producirlo, su idea fue hacer un homenaje a Sabbah para mantener su legado como primer patriarca latino palestino que dirigió la iglesia católica en Palestina, Jordania y Chipre en 500 años. Quería asegurarse que mucha gente estuviera informada sobre él y se inspirara en su liderazgo. Un sacerdote palestino cuya vocación ha sido la inmersión de la Iglesia en el sufrimiento cotidiano de su pueblo.

Las palabras de Sabbah son claras desde este acompañamiento y vivencia«Israel está intentando transformar toda Jerusalén en una ciudad judía, aunque somos dos pueblos de unos siete millones de habitantes cada uno, viviendo en la misma tierra. Hoy Israel tiene un Estado pero el pueblo palestino no tiene nada más que el sometimiento a un régimen de ocupación militar, que lo tortura y expulsa de sus casas.

La diferencia con la situación de Ucrania es que Palestina es víctima de la política europea. A nivel mediático no se le da ni el 5% de atención que a la guerra en Ucrania. La política del occidente cristiano, América y Europa, no es una política cristiana sino de intereses. La política norteamericana ha destruido no solo Palestina sino todo Oriente Medio. Destruyó Irak, ahora está destruyendo Siria y en esta destrucción se incluye también a las comunidades cristianas. Otros países musulmanes también se encuentran en la red de intereses norteamericanos y así no son libres, aunque sus pueblos sí apoyan al pueblo palestino ya que hay una distancia entre los pueblos y los gobiernos.

La comunidad internacional ha tomado resoluciones en la ONU para resolver esta situación de violencia, pero no hay nadie, tampoco en Europa, que tenga la valentía o el coraje de implementarlas y así la situación sigue estando en manos de Israel, cuyos dirigentes actuales no quieren la paz, lo que implica esperar a una nueva generación de dirigentes que comprendan la situación y que quieran de verdad la paz.

Algunas iglesias occidentales se interesan más en apoyar a personas concretas con ayuda humanitaria. Sin embargo, la mejor forma de ayudar a la comunidad cristiana en Tierra Santa es trabajando para que haya justicia y paz. Esta tierra no es solamente nuestra patria, nuestro hogar sino que también es el lugar de las raíces de la fe cristiana. Así cada persona cristiana tiene responsabilidad de contribuir a la reconciliación y la paz.

No se pide a las iglesias que apoyen un lado del conflicto porque ello significa aumentar la guerra contra el otro lado. Las iglesias en Europa tienen que comprender que, independientemente de su afiliación, el interés del pueblo judío está ligado al interés del pueblo palestino, porque los dos pueblos están interconectados. Si uno de los dos tiene paz, el otro tendrá paz. Por eso, el deber de las iglesias es mirar a los pueblos judío y palestino para buscar la reconciliación, porque la realidad es que ambos pueblos pueden vivir conjuntamente en paz.

Aunque muchas personas creen que Dios le dio esta tierra al pueblo judío deben saber que Dios es un Dios de amor y no de guerra. Si una parte del pueblo judío quiere cumplir la promesa divina, entonces tiene que hacerlo por los caminos de Dios, con el amor y la justicia, no con tanques y aviones, destruyendo casas y matando gente».

En estos días de Pascua, las otras religiones han sufrido limitación en el acceso a los lugares de culto, ocasionando nuevos enfrentamientos. La ONG ecuménica Sabeel nos pide firmar un llamamiento para la poder realizar los servicios espirituales cristianos de forma libre.

«El ser humano debe ser libre para rezar a su Dios y no necesita un permiso del ejército ni control de la policía». Tampoco existe la libertad e independencia para el pueblo palestino que tiene la determinación y el derecho de seguir viviendo en su país. Esperamos que el pueblo judío practique la libertad de la Pascua en su tierra para todos los pueblos.

 

Comisión General de Justicia y Paz

JUSTICIA Y PAZ: DOCUMENTAL “EL PATRIARCA DEL PUEBLO”

El sábado, 23 de abril a las 17:00 h, presentamos online este documental que narra las reflexiones de Monseñor Michel Sabbah, patriarca latino emérito de Jerusalén, con quien mantendremos un debate sobre la presencia de la comunidad cristiana en Palestina.

Inscripciones e información

 Más información en:

 Documental “El patriarca del pueblo” (juspax-es.org)

 

JUSTICIA Y PAZ: “ENLÁZATE POR LA JUSTICIA”

El extractivismo provoca víctimas que tienen derecho a la verdad y motiva la legislación vinculante en derechos humanos y ambientales

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  • «Enlázate por la Justicia» se hace eco de los testimonios de comunidades de América Latina afectadas por las empresas multinacionales del sector minero.
  • La red de entidades de cooperación al desarrollo de la Iglesia católica incide en la consecución de leyes de diligencia debida obligatoria en materia de derechos humanos y empresas iniciadas en España y en la Unión Europea. 

 

Madrid, 24 de marzo.

Hoy se celebra el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de los Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, rindiendo homenaje a Monseñor Óscar Romero, asesinado en 1980. Su vocación, en favor de las personas más vulnerables de El Salvador, lleva a «Enlázate por la Justicia» a comparar la degradación que provoca la minería en América Latina con este tipo de graves violaciones de los derechos humanos, que incluyen los derechos ambientales y que socavan la dignidad de las víctimas.

Seguir leyendo en nota de prensa.

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JUSTICIA Y PAZ: AMPLIFICA LAS VOCES QUE EDUCAN HACIA LA PAZ EN EUROPA

  • La cultura de paz supone aprender a gestionar los conflictos por vías no-violentas.
  • El 10% del gasto militar mundial de 2021 sería suficiente para financiar el Objetivo de Desarrollo número 4, de asegurar una educación de calidad.
  • La educación para la ciudadanía global necesita ser integral para transformar el individualismo que genera fracturas generacionales, entre las culturas, las religiones, y con el planeta.

Justicia y Paz desarrolló ayer el seminario web de educación hacia una cultura de paz en Europa el mismo día en el que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometió a aumentar el gasto en Defensa y alcanzar el 2% del PIB que pide la OTAN, urgido por la guerra en Ucrania.

Seguir leyendo en: Justicia y Paz amplifica las voces que educan hacia la paz en Europa (juspax-es.org)

JUSTICIA Y PAZ: “VOLVEMOS A VER LAS ARMAS RUGIENDO EN EUROPA”

Comunicado de la Comisión General de Justicia y Paz contra la Guerra en Ucrania

 “La Guerra es un fracaso de la política y de la humanidad”. Esta frase del papa Francisco en el  documento final  del encuentro internacional de oración por la Paz organizado en octubre de 2020 por la Comunidad de San Egidio, resuena profundamente en estos días en que la invasión de Ucrania por parte de Rusia parece haber despertado la inquietud de los países de Occidente. Una inquietud que sin embargo no se manifiesta -o al menos  de manera tan evidente- en muchos otros conflictos que siguen presentes a lo largo del mundo y que afectan a países empobrecidos.

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JUSTICIA Y PAZ: CONFERENCIA SOBRE EL FUTURO DE EUROPA: EDUCACIÓN HACIA UNA CULTURA DE PAZ

Os informamos de la celebración de nuestro próximo Seminario

Cuándo: martes, 15 de marzo, a las 18:000 h.

Tema: Conferencia sobre el Futuro de Europa: Educación hacia una cultura de paz

Inscripciones e informaciónhttps://www.juspax-es.org/educacion-paz/

Gracias por el interés y la participación.

 

JUSTICIA Y PAZ: WEBINAR SOBRE EL “FUTURO DE EUROPA: FORTALECER LA DEMOCRACIA EN EUROPA

Os informamos de la celebración de nuestro próximo Seminario.

Cuándo: lunes, 21 de febrero, a las 18:000 h.

Tema: Conferencia sobre el Futuro de Europa: Fortalecer la democracia en Europa

Inscripciones e informaciónhttps://www.juspax-es.org/democracia-europa/

Gracias por el interés y la participación.

Un saludo

Percibimos que hay que volver a democratizar los sistemas políticos europeos, basados en democracias representativas que conllevan algunas dificultades. La ciudadanía solo puede elegir quién va a gobernar a partir de unas listas elaboradas por los partidos políticos. No puede influir o controlar las decisiones de sus representantes, aunque violen sus programas electorales. Tampoco puede decidir directamente acerca de las cuestiones que le afectan. Algunas formas de democracia directa, como la Iniciativa Ciudadana Europea, requieren de otros órganos de aprobación, alejados del control de la ciudadanía. Surge también el debate de cambiar el sistema electoral por la distinta proporcionalidad de las circunscripciones.

JUSTICIA Y PAZ: UCRANIA, LA CONVIVENCIA EN EUROPA Y EL ESTADO DE DERECHO

Ante los acontecimientos que están ocurriendo en los últimos días en Ucrania por intereses geoestratégicos entre la Unión Europea, Estados Unidos y Rusia, la Comisión General de Justicia y Paz recuerda que el diálogo y la negociación son los únicos caminos para la búsqueda de la paz. La violencia, la disuasión desde las armas y la provocación en un conflicto nunca son la solución.

Junto al papa Francisco pedimos por «la querida Ucrania y todo su pueblo, para que las tensiones que la rodean se resuelvan mediante un diálogo internacional serio y no con las armas».

Por eso, hacemos un llamamiento para que:

  • Cada parte implicada recupere el sentido común buscando puntos de encuentro y espacios para el diálogo sin líneas rojas que dificulten las negociaciones.
  • Se establezca una hoja de ruta que alivie las tensiones belicistas y se paralice cualquier actividad militar y futuros conflictos.
  • Se trabaje por la desescalada en las provocaciones, se detengan las sanciones que enconan la difícil situación y se inicie un nuevo camino que conduzca a la concordia.
  • Desde la OTAN se apoyen políticas de paz y entendimiento.
  • Los gobiernos europeos se distancien del alineamiento de los intereses de las potencias y promuevan la convivencia en Europa.

Justicia y Paz aboga por el fin de las guerras, del negocio de las armas, la industria armamentística y por la paz entre los pueblos porque está segura de que cualquier conflicto bélico tiene consecuencias impredecibles y, sobre todo, un alto coste en vidas humanas, a la vez que genera rupturas difíciles de superar.

Comisión General de Justicia y Paz